GIINT

LA START-UP APUESTA POR EL DESARROLLO MÉDICO, NO SÓLO POR LA VENTA DE SOLUCIONES.

SECTOR: SALUD / AÑO DE FUNDACIÓN: 2012

POR: Angélica Pineda

FOTO: Diego Álvarez

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la primera vez que Juan Carlos López realizó, de forma altruista, una cirugía de labio y paladar hendido fue en 1990. Un bebé fue su paciente. Desde entonces, el cirujano ha recorrido seis estados en México y regiones en Palestina para atender, de forma gratuita, a niños con el padecimiento. En ocasiones, los pacientes requieren de hasta cinco operaciones, una de ellas consiste en extraer hueso de la cadera para usarlo en la reconstrucción.

El riesgo de las cirugías y el alto costo –unos 40,000 pesos– orillaron al médico a investigar alternativas de tratamiento. Su búsqueda lo llevó a las células madre. “Éstas pueden formar hueso, pero el proceso requiere mucha inversión”, explica López. “Fue ahí que me uní al odontólogo y empresario Abraham Franklin para emprender”. Fundaron Grupo Impulso de Incentivación para Nuevas Tecnologías (GIINT), con una inversión inicial de 1 millón de dólares.

El modelo de negocio de la start-up mexicana, fundada en 2012, incluye almacenamiento y multiplicación de células madre –para clientes finales y médicos expertos en usos terapéuticos–, tratamientos de medicina regenerativa para enfermedades como osteoartritis y, próximamente, producción de biocosméticos.

“Las células madre mesenquimales –que se obtienen de grasa, dientes, cordón umbilical y médula ósea– marcan un antes y un después de la penicilina en la medicina. Pueden hacer todo tipo de órganos y tejidos”, explica María Fernanda Villarreal, cofundadora y CEO de la compañía de biotecnología.

VISIÓN Juan Carlos López y María Fernanda Villarreal consideran que la regulación necesita avanzar más rápido para ayudar a más pacientes.

La diversidad de su oferta permite a la empresa tener al menos 10 perfiles de clientes, entre los que se encuentran médicos de diversas especialidades, personas que se someten a liposucción, embarazadas y niños que están mudando de dientes.

Debido a que las células son órganos vivos, su manejo es delicado y susceptible de contaminación cuando no hay un manejo apropiado. Por ello, la empresa ha tenido que tramitar un sinfín de licencias y permisos, desde aquella que le permite almacenar, hasta la que le marca la pauta para promover sus servicios. “Vamos al ritmo que marca la autoridad”, afirma Villarreal.

Médicos que ofrecen terapias milagrosas para eliminar cualquier tipo de padecimientos con células madre son sólo uno de los obstáculos que ha sorteado la empresa. “El que diga que cura es un patán. Cofepris trata de evitar que existan clínicas predatorias que venden esperanza a enfermos terminales a cambio de cantidades sustanciales de dinero”, comenta Jorge Moreno, profesor de medicina regenerativa del Tecnológico de Monterrey.

Hoy, GIINT cuenta con 500 clientes entre médicos, hospitales y consumidores finales. Además, ha levantado 3 millones de dólares de financiamiento de 10 inversionistas. “Podemos ser valiosos para una farmacéutica. Esto es lento y todos estamos en la misma carrera. Aquí, el que se adelanta, normalmente, acaba haciendo las cosas mal”, explica la CEO del emprendimiento.