Dos Bocas: Un destino incierto

Por: IRENE LARRAZ Y ÉDGAR SIGLER



En menos de cinco minutos entran y salen una decena de volteos al terreno donde se hará la refinería Dos Bocas. Aunque todavía no existe un proyecto ejecutivo ni los permisos ambientales, en Paraíso, Tabasco, la refinería ya es un hecho.

Allí se espera que se levanten 17 plantas de proceso, 93 tanques y esferas, y un sistema de generación de energía autosuficiente que permitirá procesar 340,000 barriles al día; el equivalente al 30% de las gasolinas que actualmente se importan, según dio a conocer en diciembre el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Pero, por ahora, solo hay un terreno fangoso y muchas preguntas de los expertos, que dudan de su viabilidad y de que se puedan cumplir las promesas de terminarla en tres años y por 155,000 millones de pesos (mdp), según datos oficiales.

David Shields, director del proyecto Energía a Debate, considera que “no queda clara la lógica de esta refinería. Se supone que las otras dos refinerías de la zona, que son Minatitlán y Salina Cruz, se van a modernizar, así que habrá tres refinerías en la misma zona compitiendo por el mismo petróleo para procesarlo, en una zona que no necesita más productos”.

La ubicación, los problemas sociales y ambientales y, sobre todo, la dependencia de que la producción de crudo aumente de 1.8 a 2.4 millones de barriles diarios, hacen que muchos duden de que la refinería logre convertirse en una realidad. “Estamos haciendo malabares”, resume Ramsés Pech, analista del sector energético.

Por ahora, su llegada trae tanta esperanza como incertidumbre en Paraíso, un municipio de cerca de 100,000 habitantes, en el que la tasa de desempleo alcanza 9%, el doble que el promedio nacional, acentuada por la fuerte caída del sector petrolero en la zona.

Te presentamos aquí algunos datos en torno al proyecto. Busca el reportaje completo en Obras de Marzo de 2019, Dos Bocas, un destino incierto, disponible en Sanborns, Vips y en su edición digital en magzter.com. Suscríbete también en la Tienda Grupo Expansión.

LA VOZ
DE LOS EXPERTOS



“No queda clara la lógica de esta refinería. Se supone que las otras dos refinerías de la zona, que son Minatitlán y Salina Cruz, se van a modernizar, así que habrá tres refinerías en la misma zona compitiendo por el mismo petróleo para procesarlo, en una zona que no necesita más productos. El otro punto es la evacuación de los productos. Ahí tampoco se entiende la lógica porque la evacuación de los productos sería, lógicamente, formar por el Golfo de México, pero ese es un mercado bien abastecido, que no necesita más productos”.

—David Shields, director del proyecto Energía a Debate

“Hay varios aspectos; uno, de eficiencia económica y también hay aspectos que tienen que ver con el desarrollo. Si se trata del abasto de combustibles, creo que no es el mejor punto. Si se trata de estrategia en función del desarrollo nacional, puede ser que tenga sentido hacerlo allí para que haya un desarrollo industrial más amplio en la zona (…) El reto más grande, sin duda, es el tema de desalojo de todos los productos, porque no se tiene la infraestructura. Puede haber conexiones hacia los sistemas. Se tendrían que construir ductos, poliductos, para sacar el producto, por un lado, y la demanda sí es muy dispersa y pequeña en toda la zona sureste, y parte del producto tendría que salir con transporte terrestre, parte con ferrocarril y parte con ductos, y la mayor parte del volumen tendría que salir por mar”.

—Rodrigo Favela, socio de HCX y representante de Energy Mexico Oil Gas Power

“La remediación de suelos tiene que empezar ya. Hay que traer material de relleno de muchas partes, incluyendo de la parte del dragado de Dos Bocas”.

—Óscar Scolari, director de la firma de servicios energéticos Rengen Energy Solutions

“La politización de proyectos de infraestructura es un foco rojo porque no se está procesando la valoración de un proyecto por los cuadros técnicos. La ubicación de una refinería es estratégica, no solo por las fuentes de abasto, sino por la demanda y los destinos de los productos que arroje la refinería. Es muy relevante el tipo de obras periféricas y de remediación que se tienen que hacer de los sitios. Yo no sé si Tabasco es el mejor lugar, si se hizo una evaluación consciente de cuál era el mejor lugar o si es un tema político el seleccionar este lugar. En este caso, parece que los suelos eran complejos. Hay un tema serio con la Asea (Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente) por la parte del manglar”.

—Severo López Mestre, experto en políticas y regulación energéticas de la firma SMPS Legal

“La refinería es un respaldo de incertidumbre ante un posible colapso de las otras refinerías que no sabemos cuándo puede suceder. Estamos como en el circo: haciendo malabares (…) Dependemos mucho de la producción. ¿Qué pasaría si no llegamos a los 2.4 millones de producción de crudo que se ha propuesto el gobierno como meta? Hoy se producen 1.8 millones (…) Lo que tendría que hacer el gobierno es volver a abrir las rondas”.

—Ramsés Pech, analista del sector energético

Los caminos
del combustible



La nueva
refinería

El sueño petrolero de López Obrador de construir una nueva refinería enfrenta desafíos sociales y ambientales. En noviembre, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental denunció el desmonte de 300 hectáreas de manglar sin contar con los permisos. No son los únicos: pescadores de la zona comparten la preocupación por la contaminación, que ha menguado sus posibilidades de trabajo.

Fotos: Toya Sarno / Cortesía
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