“Pero si algo me ha sorprendido es la cultura ganadora que tiene el Sistema Coca-Cola en el país, nada parece imposible para el equipo”.

POR: PURI LUCENA

Galya Frayman nunca pensó en un escritorio en particular, pero es consciente de la importancia del que ocupa desde enero. México es, asegura, una de las joyas en la corona de The Coca-Cola Company. “Es una oportunidad maravillosa de aprender y también de generar un impacto, porque tienes los recursos, un gran equipo y las capacidades”, dice la presidenta de la empresa en el país. Sonríe cuando recuerda que aquí pasó su luna de miel y habla sobre la primera impresión al ver la Ciudad de México y sus colores desde el avión. “Pero si algo me ha sorprendido es la cultura ganadora que tiene el Sistema Coca-Cola en el país, nada parece imposible para el equipo”, apunta. Ésta parece ser también la filosofía de su carrera, que comenzó en el área de marketing de Unilever en su natal Turquía, antes de dar el salto, en 1996, a la refresquera. Tras varias posiciones de liderazgo en mercadotecnia, subió a la dirección general, primero de la unidad en Turquía, que luego amplió al Cáucaso y Asia Central. Previo a su llegada a México, hizo escala en Atlanta, la sede global, donde durante un año fue vicepresidenta senior de Estrategia Global & Insight.

EXPANSIÓN: ¿Cuál es tu estrategia para Coca-Cola México?
GALYA FRAYMAN: Primero, estoy aquí para hacer crecer el negocio. Y también para fortalecer el Sistema Coca-Cola. El tercer pilar se centra en el talento: en estos más de 90 años en México hemos construido un talento increíble y una de mis prioridades es enfocarme en él, no sólo para crecer el negocio, también para asegurarnos de que continuamos exportándolo. ¿Por qué? México ha sido, durante mucho tiempo, un benchmark para Coca-Cola, nuestros equipos aquí han acogido delegaciones de diferentes negocios o embotelladores de todo el mundo. Es de verdad una joya para las operaciones de la empresa. Mi cuarta área es la cultura: hemos estado trabajando en un nueva cultura para The Coca-Cola Company, con cuatro elementos: queremos que la curiosidad se convierta en un comportamiento habitual de la empresa; la inclusión y no sólo de género, porque hoy los retos de negocio son tan complicados que sólo puedes manejarlos si tienes un talento muy diverso, queremos asegurarnos de que todo el mundo tenga una voz sobre la mesa. El tercer elemento es el empoderamiento, porque puedes tener un gran talento, pero si no lo empoderas, estás perdiendo valor. El cuarto se centra en experimentar. Hay un quinto, del que soy una apasionada: la contribución social.

E: México es un mercado maduro para la empresa y tu principal objetivo es hacerla crecer. ¿Cómo lo vas a lograr?
GF: Una de las mejores cosas de México ha sido su habilidad de definir, continuamente, el campo de juego. Cuando fuimos dominantes en refrescos, empezamos con Jugos del Valle y luego fuimos con Santa Clara. Esta habilidad de redefinirse es algo inherente a las capacidades del sistema y viene con el foco continuo de desarrollo de nuevas capacidades. Sí, es un mercado maduro en el sentido de que tenemos unas bases muy sólidas, pero, por eso, también somos capaces de crear nuevas rutas de crecimiento.

E: ¿Has experimentado algún sesgo de género en términos de reconocimiento?
GF: La mayor parte del tiempo me he sentidomuy valorada, sé que soy muy afortunada. Dicho esto, hubo momentos en los que tuve retos, llámalos sesgos de género, yo lo llamo falta de conocimiento de mí misma. Me di cuenta de que no estaba siendo reconocida como debía y fue el tiempo en el que también comprendí que yo era parte del problema, no necesariamente, de la solución. No estaba siendo flexible en mi estilo de comunicación. En este momento, en el que tuve mucho apoyo de coaching, aprendí que tienes que tomar distancia del problema, ser flexible y, a la vez, estar cómoda en tu propia piel. Empecé a pensar dónde debería flexibilizar y dónde ser rígida, dónde está la frontera sin perderte a ti misma. Supongo que al final es encontrar tu voz.

E: Esta búsqueda de equilibrio suele salir en la conversación al hablar con mujeres directivas.
GF: La cosa es que todos creemos que tenemos que ser fuertes, que debemos tener una voz fuerte sobre la mesa y, algunas veces, he visto que eso me pone a mí y a otras personas con las que he trabajado un poco a la defensiva. Hubo un tiempo en el que pensé que pedir ayuda era un síntoma de debilidad. Ahora, grito por ella.

E: Si hicieras un balance, ¿cuál ha sido el momento más dulce de tu carrera?
GF: Un momento especial fue cuando integré Turquía con el Cáucaso y Asia Central. Integrar equipos geográficos no siempre es fácil: uno piensa que los demás lo van a dominar, otro, que lo van a absorber. Fue el momento en el que organicé al equipo adecuado de liderazgo para gestionar esa integración, cuando tuvimos el balance correcto en cuanto a diversidad y nacionalidades y empezamos a generar resultados, que nos llevaron a crecer doble dígito. Y nos llegó el reconocimiento de mejor liderazgo y de mejor productividad. Fue cuando dije: “De acuerdo, creo que he completado mi misión”.