La directiva inició, con éxito, las operaciones de la primera terminal privada de combustibles del país.

POR: EDGAR SIGLER

Luz María Gutiérrez era ‘la competencia’. Como CEO de la empresa Petro7 entre 2013 y 2018, el brazo de estaciones de servicio de las tiendas 7 Eleven, su meta era crecer frente a los gasolineros del país, tras la apertura del sector que puso fin al monopolio de la marca Pemex. Esa misma liberación provocó la creación del grupo G500 –un consorcio formado por más de 300 operadores de estaciones de servicio, que se agruparon bajo esa marca, abandonando la de la petrolera nacional–, que precisamente veía en las tiendas de conveniencia a su principal rival. “Ellos (FEMSA, con Oxxo Gas, y 7 Eleven) se metieron a competir a nuestro segmento. Ahora nos vamos a meter al de ellos”, dijo Antonio Caballero, presidente de G500, a Expansión en 2017. Tal vez por eso, en busca de la experiencia necesaria para lograr ese objetivo, el grupo acudió, precisamente, a Gutiérrez, quien, en agosto de 2018, entró como nueva directora general de las gasolineras G500 Networks. La directiva se vio atraída por el reto, afirma, que implicaba cambiar de residencia y apostar por un nuevo tipo de compañía en un sector que apenas daba sus primeros pasos. “En G500 se tiene un modelo diferente de negocios, donde como red tenemos lo mejor de los dos mundos: la experiencia de un trader global como Glencore –la multinacional con la que tiene una alianza comercial, y que suministra las gasolinas–, y por otro lado, es un grupo gasolinero que decidió a defender su patrimonio y competir con los jugadores de clase mundial”, dice la ejecutiva.

La apertura del mercado de gasolinas en toda la cadena de transporte, almacenamiento, distribución y comercialización de combustibles permitió la entrada de casi 60 nuevas marcas de estaciones de servicio –entre ellas, gigantes globales, como Shell, BP, ExxonMobil y Gulf–, además de nuevos modelos y alianzas. G500 asestó un golpe estratégico en 2017, cuando anunció una sociedad con Glencore, uno de los mayores comercializadores de petrolíferos del mundo, con el fin de construir una vía alterna al suministro de gasolinas de Pemex. La primera infraestructura fruto de este acuerdo se inauguró a finales de agosto de 2018, con el inicio de operaciones de la terminal de almacenamiento de combustibles en Dos Bocas, Tabasco. La labor inmediata de la directiva debía ser iniciar las operaciones de suministro desde esa primera terminal privada operando en el país, y asegurarse de que todo –sistemas de información, equipos de trabajo y procesos– funcionaba adecuadamente, para que los socios del grupo tuvieran el abasto asegurado. La idea estaba clara: a ese puerto llegarían los barcos con el combustible importado de Glencore, que luego se distribuiría a las estaciones de servicio de los estados cercanos a Tabasco a través de viajes cortos por carretera. Sin embargo, muy pronto, el plan se vio trastocado.

El cierre de los ductos por el gobierno, en su estrategia para combatir el robo de combustibles, provocó una crisis de abasto en el país. “Cuando se aventaron este paquete de cerrar los ductos, y causar todo el problema de distribución, el gobierno se dio cuenta muy rápido de que no tenían las pipas suficientes para cubrir lo que hacen los ductos”, explica Adrián Calcaneo, director de Midstream y Líquidos de la firma especializada IHS Markit. Esto orilló a Gutiérrez a pensar ‘fuera de la caja’. G500 y Glencore habían realizado algunas pruebas para ver si sería posible enviar sus combustibles a otras regiones más lejanas, pero, en ese momento, los costos no parecieron atractivos. “Ahora descubrimos que podíamos suministrar desde Dos Bocas a esos estados del centro, lo que pensábamos que no era económicamente viable”, cuenta. “Fueron dos semanas muy complicadas. Pero sirvió para poner orden, y sobre todo, para unirnos como G500 y satisfacer al cliente. Y ahora suministramos a 150 estaciones vía Pemex, con su contrato mayorista, y otras 70 más o menos a través de la terminal de Dos Bocas. Ésta está vendiendo a la semana 2.5 millones de litros”, destaca. Gutiérrez tiene ahora el reto de continuar con la expansión de la marca, para llegar a las 500 estaciones de servicio este año –hoy cuenta con 320–. Para ello, estima cerca de 230 MDP en inversiones. Además, estudia la posibilidad de traer combustibles por tren desde alguna refinería en Texas, para dar más opciones a sus asociados.