Con sólo tres años de presencia en México, AT&T –que entró en el mercado adquiriendo y fusionando Iusacell y Nextel– ha logrado captar clientes a mayor ritmo que su competencia.

POR: LILIANA CORONA

A dos años de terminar su participación como subsecretaria de Comunicaciones en dos administraciones y como representante de México ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en París, Mónica Aspe Bernal tiene su primer cargo de alto nivel en la iniciativa privada en las filas de AT&T, el competidor estadounidense que llegó a México a enfrentarse con los establecidos Telcel y Movistar. Con sólo tres años de presencia en México, AT&T –que entró en el mercado adquiriendo y fusionando Iusacell y Nextel– ha logrado captar clientes a mayor ritmo que su competencia, pero aún no logra salir de las pérdidas operativas que le producen la continua adquisición de clientes y el despliegue de su red, que ya cubre casi a 100 millones de habitantes.

Para Aspe, es llegar a un mundo nuevo, aunque conoce bien el sector. En el lado de la función pública, apoyó con firmeza la reforma de telecomunicaciones, cuyas medidas impulsaron la competencia y causaron la llegada al país de, precisamente, AT&T. Ahora, en la iniciativa privada, es la responsable de establecer y mantener las relaciones de la empresa a nivel estatal, federal y local. “Estuve muchos años en el sector público y encontré la opción de estar en el lado privado, pero en una empresa que apuesta por el país, que invierte, que tiene las mejores prácticas en cuanto a diversidad e inclusión de género, y trabajar con la comunidad y por la competencia económica. En fin, todos los puntos que, para mí, han sido batallas importantes en el pasado”, dice.

La directiva estudió Ciencia Política en el ITAM y cuenta con una maestría en esa esa misma carrera en la Columbia University. Sin embargo, Aspe ha trabajado más bien en la evaluación de programas sociales, de rentabilidad socioeconómica y en la defensa de proyectos de radiodifusión y telecomunicaciones, como el impulso a la conectividad de internet en sitios públicos que inició en el sexenio de Felipe Calderón y se extendió durante el de Enrique Peña Nieto. En su época como coordinadora de la Sociedad de la Información y el Conocimiento, “el número de sitios públicos con acceso a internet contratados por México Conectado pasó de 5,000 a 65,000. La red de 32 puntos de México Conectado alcanzó, en sus primeros dos años de operación, los 500,000 socios”, señala.

El proyecto pasó después a manos de Alejandra Lagunes, y Aspe tomó otras responsabilidades en el impulso a la reforma de telecomunicaciones. Entre sus logros, destaca la transición a la televisión digital terrestre, que permite el mejor aprovechamiento del espectro radioeléctrico –el principal insumo de la industria– y la convocatoria para el concurso de la Red Compartida, el proyecto público-privado cuyo objetivo es llevar servicios de telecomunicaciones móviles mayoristas para 92.2% de los habitantes del país. Ahora, con AT&T enfrenta el reto de quitarle parte del pastel a Telcel, de Carlos Slim, que conserva cerca de dos tercios de los clientes. Para lograrlo, la empresa prepara una mayor inversión en el país, luego de completar una inyección de capital por 3,000 millones de dólares. “Necesitamos seguir avanzando, y más, en un sector como éste, donde la tecnología cambia rápidamente. Estoy segura de que vamos a poder sumar, no solamente con el IFT, sino con el nuevo gobierno de México, con los gobiernos estatales y el legislativo, porque, al final, tenemos un objetivo común muy importante: reducir la brecha digital”, dice.