¿Por qué cae la construcción?

Una combinación de menor empleo, con una caída en las remuneraciones y el deterioro al valor de la producción han hundido al sector de la construcción mexicana en una severa crisis que daña a toda la industrial nacional. Los efectos son nocivos para la economía en su conjunto, pues el desempeño de la construcción está vinculado a la integración y desarrollo de un país. Conoce a detalle los datos que han encendido la alerta roja en esta industria.

Por Alejandro Rosas

El deterioro

La industria de la construcción en México ha tenido años muy complicados: en 2009, en medio de la crisis financiera, su desempeño fue negativo, y de ahí todo ha sido altibajos. En los últimos 10 años, el sector ha reducido su participación en 3.5% promedio anual.

¿Por qué cae?

Entre 2009 y el primer trimestre de 2019, el personal ocupado ha caído 0.5% en promedio anual. Por su parte, las remuneraciones también han tenido un mal desempeño con un retroceso de 5.7%. Estas bajas se deben principalmente al bajo dinamismo de la inversión, así como por la incertidumbre por el futuro del sustituto del TLCAN.

Por tipo de obra

Al observar el valor de la producción por tipo de obra, la edificación tuvo su máximo crecimiento en el cuarto trimestre de 2017, para después caer abismalmente. Las obras en transporte y urbanización alcanzaron su máximo nivel al cierre de 2010 para después acentuar su deterioro.

Inestabilidad

Las obras en aguas y saneamiento, electricidad y telecomunicaciones siguen como la misma tendencia decreciente. El comportamiento de este sector es muy volátil, ya que registra incrementos y caídas muy fuertes. El valor de la producción de obras como petróleo y petroquímica tuvo un aumento de 24%, que podría explicarse en parte a los programas propuestos por el gobierno federal para apoyar a Pemex.

¿Y la diversificación, apá?

En el cuarto trimestre de 2017, el valor de la producción en obras contratadas por el sector privado alcanzó su mayor crecimiento, sin embargo, la cifra cayó en el siguiente periodo de 2018. Ante una recesión es preferible optar por una política fiscal expansiva, con un aumento del gasto público corriente y en infraestructura para reactivar la economía.