Entre otros atractivos, Guadalajara, Monterrey y la Ciudad de México ofrecen una importante oferta gastronómica que empieza por sus platillos típicos.
Se dice que este platillo que lleva tocino, carne de res, tomate, chiles serranos, cebolla, cilantro y frijoles de la olla nació para aquellos desvelados que rondaban el Mercado de San Juan, en el centro de Guadalajara, y se popularizó cuando un señor apodado “El Gallo” lo empezó a vender en la década de los 60 cerca de la Calzada Independencia. Hoy, es un símbolo de la gastronomía tapatía y puede probarse en lugares tradicionales, como Karnes Garibaldi, o en algún restaurante de lujo.
En español, la palabra “birria” define a algo de poco valor y sin importancia, pero en México define a uno de los platillos más deliciosos y representativos de Guadalajara. Durante la Colonia se registró una sobrepoblación de chivos, por lo que los españoles decidieron regalarlos a los nativos pensando que no les gustarían; sin embargo, se sorprendieron cuando vieron que en vez de eso, los cocinaron adobados y horneados bajo tierra a la usanza indígena, dándoles un sabor y aroma únicos.
Se cuenta que, en tiempos de la Colonia, un pastor se perdió y, para saciar su hambre, aprovechó la muerte accidental de un
Huevos, cebolla, jitomate, chile serrano, aceite, sal, pimienta y… ¡machaca! Así se prepara la tradicional machaca con huevo, uno de los platillos más representativos de Monterrey. Se llama “machaca” porque esta carne de res se deja secando al sol con sal para después ser golpeada para ablandarla. Se cuenta que nació en Ciénega de Flores, Nuevo León, cuando unos trabajadores que construían una carretera le pidieron a una cocinera conocida como “Tía Lencha” que les preparara la carne seca de una manera diferente.
Aunque técnicamente nació en Puebla, el taco al pastor llegó para quedarse a la Ciudad de México a mediados del siglo XX cuando miles de personas migraron desde aquel estado vecino. Este platillo tiene su origen en otra migración, la de los libaneses, que llegaron en los años 20 y que trajeron consigo el tradicional shawarma, un pan árabe relleno de carne de cordero con especias. En México se cambió ese pan por la tortilla y el cordero por el cerdo. Hoy, puede comerse en la calle o en el mejor restaurante de comida mexicana.
Uno de los platillos que se pueden encontrar en todo el país es el tamal, pero en la Ciudad de México los “verdes”, “rojos” y “de dulce” son únicos. Se dice que la palabra “tamal” proviene del náhuatl “tamalli”, que significa “envuelto, y es que la forma más sencilla para cocer el maíz es envolverlo en su propia hoja de mazorca, por lo que esa técnica se usa desde la época prehispánica. Aunque hoy se pueden probar de rajas, queso o hasta chocolate y zarzamora, los tres sabores originales son los ideales para quien quiera degustar los tamales más tradicionales que existen. No hay que extrañarse si lo sirven dentro de una telera, ya que eso es también algo muy típico de esta gran ciudad.