Chamarra, José Sánchez; t-shirt, Lacoste; pantalón, Hermes

El actor nos platica sobre su papel en Asesino del olvido y sobre su carrera como motor de conciencia colectiva.

Texto: Fernanda López
Fotografía: Manuel Zúñiga
Moda: Fernando Fernández
Asistente de moda: Valeria Villa
Peinado y maquillaje: Davo Sthebané para Givenchy Beauty
Locación Fundación Marso
Video: José Ricardo Gutiérrez
Coordinación de producción: Pedro Aguilar
Diseño y programación: Pamela Jarquín

Francisco Pira es una estrella de los noticieros televisivos y está dispuesto a hacer lo que sea necesario para mantener esa posición. Es soberbio, amarillista, descarado, cuestiona por incomodar y parece haber olvidado completamente por qué decidió dedicarse al periodismo en primer lugar. Este comunicador es uno de esos personajes que abundan en el mundo de la farándula, completamente arrastrado por la corriente de su propia fama.

Sin embargo, Francisco Pira no existe más que en el universo de Asesino del olvido –que se estrena el 6 de octubre en HBO Max–, y Erik Hayser, el actor que le da vida, no podría ser más distinto al periodista al que encarna. A pesar de eso, Hayser admite que es el personaje al que más le ha dado algo de sí mismo: “Por primera vez me aventuré a hacer las cosas de una manera completamente distinta. Me puse en manos de mis directores –Ernesto Contreras y Jorge Michel Grau– y me dejé guiar por completo en un proceso en el que trasladé mucho de Erik al personaje de Francisco. Hay mucha de mi energía, mi manera de moverme y mi voz… Eso me permitió abordarlo de una manera completamente distinta. Me gusta transformarme en cada proceso y en cada personaje que me aventuro a crear, pero esta vez fue distinto”.

En Asesino del olvido seguimos la historia de Pascual León (Damián Alcázar), un policía jubilado diagnosticado con Alzheimer. Es esta enfermedad, León encuentra la coartada perfecta para saldar viejas cuentas, relacionadas con un terrible asesinato, y matará a quien sea necesario matar para hacer justicia. Cada asesinato está dedicado a Jimena Guerra, una joven policía que tendrá que descubrir su relación con la serie de crímenes. Así, mientras Pascual aprovecha las bondades de olvidar, Jimena lucha por recordar. “En México pocas veces tenemos la oportunidad de participar en thrillers, y este es uno muy bien contado”, explica Hayser al respecto. “Además, es una historia que tiene mucho que ver también con el México y la América Latina que estamos viviendo, y encontré muchas cosas que podía decir, no sólo como actor, sino como ciudadano de un México que necesita cambios positivos”.

Y es que, a diferencia de Francisco Pira, Erik Hayser no vive para los reflectores. Con el tiempo, el actor de cuarenta años ha hecho de su carrera una oportunidad constante para alzar la voz: “Soy una persona muy consciente de todo lo que hay a mi alrededor, no solamente de las personas que son cercanas a mí, sino del entorno que habito, y para mí es fundamental no sólo crecer en lo personal, sino en lo colectivo. Tengo la certeza de que el arte transforma; a través de mi trabajo tengo la capacidad de tocar de manera muy particular el corazón de los espectadores y,por consiguiente, puedo generar un cambio”, explica Hayser. “Vivimos en un México que está ávido de cambios, un México que todavía está lleno de un machismo que debemos erradicar por completo. Que la mujer recupere el lugar que siempre se ha merecido, que es el primero; que dejemos de matar periodistas, que nuestra justicia sea más eficiente”. Así, con su participación en proyectos como Sense 8, Las Aparicio, El octavo mandamiento e Ingobernable, Erik busca fomentar la reflexión, tanto en el público como él mismo.

Este trabajo se extiende más allá de la pantalla. Desde hace un par de años, Hayser participa en una iniciativa respaldada por la ONU llamada Spotlight, que se dedica a luchar para erradicar la violencia en contra de niñas y mujeres de todo el mundo: “Es una de las oportunidades más lindas que me ha dado la vida: el poder darle voz a una iniciativa que necesita ser escuchada y que sigamos haciéndole eco”, comenta Hayser. Así, Spotlight se dedica a brindar atención integral a mujeres y niñas que han sido víctimas de maltrato físico y psicológico a través de instituciones que las reciben, las escuchan y las orientan para realizar denuncias formales, y que les den las herramientas que necesitan para poder rehacer sus vidas. Esto, de la mano con algunos papeles que ha interpretado y con la conciencia social que lo acompaña, le ha llevado no sólo a reflexionar, sino a transformarse: “Constantemente me estoy cuestionando todos los mensajes que yo recibí de niño y haciendo una disección de qué me funciona y qué no para para vivir y para que en lo colectivo, creemos nuevas masculinidades. Los hombres hoy en día tenemos una enorme responsabilidad para no heredar a nuestros hijos esos chips que nos pusieron nuestros padres y nuestros abuelos, para no seguir llevando esos mensajes que son erróneos”, reflexiona. “Yo todos los días voy quitando no solo de mi pensamiento, sino de mi manera de actuar, todas esas cosas que no funcionan para que tengamos un mundo más equitativo y podamos mostrarnos como hombres con toda nuestra sensibilidad y con toda nuestra debilidad, y con plena conciencia de que está bien mostrarlo y que está bien que a veces nos sintamos bien y a veces nos sintamos mal. No tenemos que ser fuertes. No tenemos porque ser perfectos de ninguna manera”.

Total look Ermenegildo Zegna

Aunque la colectividad tiene un papel primordial en la búsqueda de Erik, hoy existe una razón más para dejar un mundo mejor a las nuevas generaciones: su hijo Liam, nacido a finales del año pasado: “La paternidad ha sido para mí un salto cuántico en muchos sentidos. Siento que estoy en el mejor momento de mi vida. Hace muchos años dije que mi sueño más grande era formar una familia, y ahora que estoy aquí estoy completamente realizado. Ser papá es una de las cosas más emocionantes que me han sucedido”. Y aunque conciliar su carrera con la paternidad puede sonar complicado –de los nueve meses de edad de Liam, el actor lleva ocho meses imparable por distintos proyectos–, Erik es la prueba fehaciente de que cuando quieres algo, encuentras la manera de conseguirlo: “Me parece que cuando puedes brindar tiempo de calidad, cuando puedes estar 10 o 20 minutos, uno, dos o tres días, el tiempo que sea, tu cuerpo y tu mente deben estar completamente ahí. Eso hace la diferencia y es un poquito lo que he tratado de hacer cuando estoy en casa”.

Así, Erik encuentra tiempo para su familia y para disfrutar los pequeños placeres de la vida. Uno de ellos es cocinar: “Todo lo que tenga que ver con gastronomía me vuelve absolutamente loco. Si no hubiera sido actor, sin duda hubiera sido chef. Soy amante de los buenos vinos. También tengo por ahí una colección pequeñita –que se está haciendo cada vez más grande– de whisky”. Esta pasión gastronómica va mucho más allá del amor por cocinar un buen plato: “Para mí hay pocas cosas tan hermosas como como apapachar alguien, que tú me digas que te gusta tal cosa, poderla prepararla y brindarte una sonrisa. Creo que eso es lo más bonito. Hay una frase de la película La vida es bella (Roberto Benigni, 1997); en una escena en la que el protagonista está aprendiendo a ser mesero y quien le está enseñando le dice que ser mesero es la profesión de los dioses, porque estás sirviendo y estás ahí para el otro. A mí eso me encanta. Poder de alguna manera darle un poco de mí al otro y generar una sonrisa a partir de ello”.

Francisco Pira es una estrella de televisión voraz y desalmada (aunque su personaje promete una evolución interesante), cuya ambición tan desmedida lo hace vivir cada vez más lejos del piso. ¿Pero Erik Hayser? Erik es la estrella de televisión que necesitamos: un hombre que, papel tras papel y conversación tras conversación, nos enseña y nos invita a cuestionarnos lo que significa ser un hombre en el siglo XXI.