Innovación

JARDÍN Y PABELLÓN ESCÉNICO

Despacho:
ALFA PROVEEDORES Y CONTRATISTAS/ MICHAN ARCHITECTURE + PARABASE

CIUDAD DE MÉXICO


RENACER ARTÍSTICO

El Jardín y Pabellón Escénico del bosque de Chapultepec es un espacio que nace del rescate de una zona que alguna vez fue estacionamiento del Auditorio Nacional.

Por: Rosalía Lara

La Ciudad de México late con un dinamismo constante. Para muestra, un solo lugar: metro Auditorio, una de las estaciones más concurridas de la capital. En solo el primer trimestre del año, recibió a 2.8 millones de usuarios, de acuerdo con cifras del Sistema de Transporte Colectivo (STC).

La escena comienza al salir. La gente se encuentra inmersa en el frenesí de Paseo de la Reforma, una de las avenidas más importantes del país. En ese mismo lugar, los sonidos de la ciudad se mezclan: motores de autos, voces de vendedores ambulantes, el paso de ciclistas y el Metrobús.

Sin embargo, al girar hacia un costado del Auditorio Nacional, se encuentra ahora un oasis. Se trata del Jardín y Pabellón Escénico del bosque de Chapultepec, una obra que ha redefinido el espacio urbano, al transformar un antiguo estacionamiento en un lugar donde convergen con armonía la naturaleza, la cultura y la arquitectura.

Esta obra forma parte del proyecto Chapultepec: Naturaleza y Cultura, iniciativa del gobierno de la Ciudad de México y la Secretaría de Cultura federal.

Su ubicación, justo en donde se encontraba el antiguo estacionamiento ecológico del Auditorio Nacional, no solo revitaliza una zona que había caído en desuso, sino que responde a la creciente necesidad de crear más áreas verdes públicas dentro de la ciudad.

El proyecto, que tuvo un costo total de 296 millones de pesos y un tiempo de construcción de nueve meses, fue el resultado de un concurso público, señala María Bustamante, fundadora de FundarqMx.

VERDE. El espacio se pensó para revitalizar con naturaleza una zona de la Ciudad de México que estaba en desuso.

Cuando el arte surge del suelo

El diseño de este espacio es discreto, fluido y completamente integrado al paisaje. Está dividido en tres edificios: Pabellón Escénico, Pabellón de Ensayo y Pabellón Cafetería. Sus cubiertas parecen flotar sobre el pasto y, desde lejos, casi pasan desapercibidas, lo que refuerza la idea de que el verdadero protagonista es el entorno natural, y no las estructuras, explica Bustamante.

La flexibilidad fue una de las características innovadoras del proyecto. Los pabellones cuentan con ventanales que se abren completamente, lo que permite que las representaciones teatrales, de danza o de música se mezclen con el exterior.

“El edificio central se fusiona y se pierde en el paisaje. No se trata de un monumento arquitectónico que quiera llamar la atención por sí mismo, sino de un espacio que privilegia la naturaleza y que está pensado para servir”, comenta Bustamante.

El Jardín Escénico, que se inauguró en febrero de 2023, no solo está destinado a ser un espacio para las artes escénicas; es también un lugar de encuentro para los ciudadanos.

Los senderos entrelazados de la zona llevan a los visitantes a descubrir esculturas escondidas, zonas de picnic y rincones para la contemplación. De acuerdo con el plan maestro, la topografía de la zona facilita la captación de agua pluvial, lo que subraya su enfoque ecológico.

El Jardín y Pabellón Escénico fue elegido por el jurado como el mejor en la categoría de Innovación. Este reconocimiento no solo se debe a la calidad del diseño, sino también a la capacidad del proyecto para transformar un espacio subutilizado en un lugar que cubre “las necesidades contemporáneas de las artes escénicas, que generan un diálogo de sustentabilidad e impulsan los derechos culturales de la sociedad, convirtiéndose en un punto de reconexión con la naturaleza y la cultura”, de acuerdo a Alfa Proveedores y Contratistas, la empresa encargada de la obra civil.

Mejorar el acceso

A pesar de los logros alcanzados, el Jardín Escénico todavía enfrenta algunos desafíos. Uno de los principales problemas que María Bustamante, quien fue miembro del jurado que seleccionó a las obras ganadoras en Obra del Año, indica es la falta de accesibilidad y señalización.

“Muchas personas que salen del metro Auditorio todavía no saben que detrás hay un jardín escénico”, comenta. “El acceso sigue siendo limitado y a veces no está claro si la entrada está abierta o cerrada. Es necesario mejorar la señalización y abrir más puntos de entrada para que este espacio pueda ser disfrutado por más personas”.



Fotos: Cortesía / Alfa Proveedores y Contratistas/ Michan Architecture + Parabase