USO DE LA TECNOLOGÍA

ROMPEOLAS OESTE DEL PUERTO

EMPRESA:
GRUPO INDI

OAXACA


LA OBRA PORTUARIA DEL SEXENIO

La escollera de Salina Cruz constituye una de las pocas obras en su tipo en América Latina construida en los últimos años, y destaca por elevar la seguridad operativa en el recinto.

Por: Luis Alberto Zanela

Terminar finalmente el rompeolas oeste del puerto de Salina Cruz, Oaxaca, fue todo un reto. Desde 2019, la entonces Administración Portuaria Integral (API) lanzó una licitación en la que participaron 12 consorcios empresariales y que tuvo que declarar desierta porque no cumplieron con los requisitos que exigía una obra de esta magnitud.

Para 2020, Grupo Indi, una constructora de obra marítimo-portuaria, se adjudicó el proyecto, que finalmente concluyó mediante una inversión federal de la Secretaría de Marina (Semar) de 5,624.5 millones de pesos, tras prácticamente cuatro años de construcción.

“Tiene gran trascendencia por su ubicación y por ser parte de todo un complejo que es el Tren Interoceánico. En esta obra se utilizó la mejor tecnología para determinar profundidades, trayectorias, la cantidad de material”, opina Darío Ibargüengoitia, director general de Ambiente Regenerativo Integral y jurado de Obra del Año.

“Tuvieron que utilizar todas las herramientas disponibles hoy de tecnología, satelital, de muestreo, de ubicación, para poder llevar a cabo este proyecto de forma exitosa y sin ningún contratiempo”, dice.

EMBLEMA. El proyecto fue la apuesta de la administración de AMLO en materia portuaria.

El especialista añade que la construcción fue todavía más compleja por situarse en el Pacífico mexicano, ya que las condiciones climáticas juegan en contra, y la logística de transportar roca y elementos prefabricados de concreto tampoco fue sencilla. “Requirió un trabajo perfectamente coordinado entre todos los diseñadores y una gran tecnología para mover todo ese material y ponerlo en el lugar preciso”, enfatiza.

Y justamente esa es su función: resguardar la infraestructura portuaria de los efectos meteorológicos y elevar la seguridad operativa de los barcos que recalan en el puerto, sobre todo, de Pemex, pero también los comerciales que se pretende atraer con la puesta en marcha del Corredor Interoceánico del istmo de Tehuantepec, que une este puerto con el de Coatzacoalcos, en Veracruz.

Por sus dimensiones, la Semar cataloga esta escollera como la obra marítima más importante construida actualmente en Latinoamérica. Y por su estrategia comercial, parte fundamental del desarrollo del transporte multimodal en esta plataforma logística del Corredor Interoceánico que, añade la dependencia, promete eficiencia comercial y conectividad a los principales comerciantes de Asia y la costa este de Estados Unidos.

MAGNITUD. La Semar cataloga esta escollera como la obra marítima más importante construida actualmente en América Latina.

De acuerdo con Grupo Indi, el rompeolas oeste de Salina Cruz se construyó con las más altas medidas de protección ambiental, junto con su división WeINDI que implementó estrategias para proteger la biodiversidad y minimizar el impacto ambiental del proyecto.

En ese sentido, la constructora llevó a cabo el rescate y reubicación del caracol púrpura, la protección y conservación de tortugas marinas, la reforestación y el monitoreo de la línea de costa, y el manejo integral de residuos sólidos y peligrosos, entre otras acciones.

“Es una construcción que no es tan sexy y creo que por eso no se presumió tanto, pero constituye una obra emblemática en el sexenio, la más importante en materia portuaria”, sostiene una fuente consultada que pidió no ser citada. Y fue justo el mismo expresidente Andrés Manuel López Obrador quien inauguró esta obra en el último año de su mandato.

“Lo que me llamó la atención de esta obra es que es un trabajo de un proceso de diseño integrado con un alto nivel de tecnología y colaboración, tanto estructural y entre todos los involucrados. Creo que sí fue un proyecto bien elaborado, bien hecho”, detalla Ibargüengoitia.



Fotos: Cortesía