La logística comienza a convertirse en una moneda de cambio para mantener una buena relación comercial con Estados Unidos, lo que marca la pauta para resolver problemas estructurales en México.

POR: Tzuara De Luna y Luis Alberto Zanela



capitular

odo lo que había que hacer para aprovechar la oportunidad de negocio era tener un lote de vino europeo a tiempo con el cliente. Para lograrlo, el proveedor, una pequeña empresa comercializadora, decidió importar, a inicios de este año, las botellas vía aérea. Pero la venta se perdió, la aduana detuvo dos semanas el embarque sin motivo aparente. Ni la empresa ni el operador logístico ni el agente aduanal o la compañía aérea supieron el porqué de la detención. Estaban en línea y habían cumplido todos los procesos.

Al final, el vino salió de la aduana sin que les dieran una explicación, pero era demasiado tarde. El cliente no compró el lote, el inventario de la pequeña empresa subió, con un costo elevado para ella, y sus finanzas se comprometieron. Si no hubiera sido urgente tener el producto en México, lo hubiera importado vía marítima, pero había que colocar el vino en el momento justo. “Tuvimos una situación en el aeropuerto, era algo supercrítico por el tiempo de la detención, pero hasta ahorita no sabemos qué pasó”, refiere uno de los encargados de la operación que solicitó el anonimato.

La historia de esta pyme se replica en las aduanas del país, ya sean marítimas, terrestres o aéreas. México arrastra viejos desafíos que pasan por la falta de personal calificado y suficiente, de infraestructura adecuada y de equipos tecnológicos de revisión no intrusiva, como rayos x o gamma, que permitan el flujo más eficiente de las mercancías de comercio exterior.

Hablar de logística en México no es tarea sencilla. Y los retos ya existentes se ven acentuados por la presión que ejerce el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien acusa al país de ser la puerta trasera para la entrada no solo de drogas como el fentanilo y algunos precursores químicos, sino de productos ‘Made in China’.

De este lado de la frontera, si bien algunas decisiones se han alineado a la visión de Washington, también se han tomado por causas internas. El propósito de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum es claro: modernizar los procesos, reforzar la fiscalización y combatir la evasión fiscal y el contrabando, tras escándalos que han involucrado a altos mandos de la Secretaría de Marina (Semar) en irregularidades.

Y es que en México hay una herida que permanece abierta. Cuando se supone que la transferencia de la administración de puertos y aduanas de mandos civiles a militares, ordenada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador en el sexenio pasado, era para reforzar la seguridad, vino uno de los mayores escándalos de corrupción en el país. El huachicol fiscal dejó pérdidas al erario estimadas en más de 600,000 millones de pesos entre 2018 y 2025, debido a la internación de combustibles declarados con fracciones arancelarias correspondientes a productos más baratos y cuya complicidad de mandos portuarios y aduanales fue reconocida por el propio gobierno de Sheinbaum.

Foto: ALFREDO ESTRELLA / AFP

La presión entonces no es solo de Estados Unidos. En México hay la intención de recaudar más, evadir menos y evitar la corrupción, pero las aduanas no están caminando a la par y, de acuerdo con las fuentes de la industria consultadas, las revisiones intrusivas a la carga y las discrepancias en los criterios para llevarlas a cabo están ralentizando el comercio.

Una reforma a la Ley Aduanera ya está en curso para evitarlo, pero no viene sola. La Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) ejecuta un plan de modernización tecnológica y de infraestructura estratégica para fomentar el comercio exterior, con 23,500 mdp en equipo de revisión no intrusiva, entre otras acciones. Expansión solicitó una entrevista con la entidad para conocer más acerca de sus proyectos, pero al cierre de la edición no obtuvo respuesta.

Para Mario Veraldo, CEO del operador logístico MTM Logix, las aduanas han tenido avances en la digitalización de procesos; es decir, aquella cantidad de transacciones en papel que se realizaba hace una década hoy tiene un componente digital mucho más presente en la documentación, no así en la operación.

Comercio lento

Los habitantes de Manzanillo han tenido que acostumbrarse a una escena cotidiana. A menudo, la carretera que conecta este puerto colimense se ve colapsada por los 3,500 camiones diarios que en promedio entran y salen del recinto para mover mercancías, sobre todo, de importación asiática.

Si se les pregunta el porqué a los importadores y exportadores, o a la comunidad que opera la logística en el puerto que mueve cuatro de cada 10 contenedores en el país, la respuesta casi siempre se reduce a unas pocas palabras: “Es por la aduana”. Y la explicación se amplía cuando mencionan no solo la falta de personal y de equipo para la revisión de la carga, sino la saturación de espacios en las terminales portuarias para llevar a cabo dichas revisiones, conocidas como ‘previos’.

De acuerdo con un reporte enviado a sus clientes por el operador logístico Eternity Group México, los puertos ya muestran señales de saturación en las zonas de reconocimiento previo, como consecuencia de las recientes reformas en materia aduanera. “Los agentes aduanales, ahora obligados solidarios, exigen previos en origen o en México para tener certeza sobre las mercancías transportadas”, dice el documento. “Esto genera cuellos de botella y ralentiza la preparación de la carga para su programación y despacho”. Los puertos de Manzanillo, Lázaro Cárdenas, Veracruz y Altamira, con mayor volumen en contenedores, son los que están bajo la lupa.

“Nos convirtieron en una especie de inspectores de nuestros propios clientes y eso es bien complicado, porque ellos nos dan trabajo. Con este cambio en la figura del agente aduanal veremos cómo transitamos, porque visualizo que habrá agentes aduanales que se van a negar a hacer despachos cuando consideren que hay riesgo en la operación o que no tienen la capacidad para llevar a cabo estos despachos”, sostiene Fernando Ramos, presidente de la Confederación Latinoamericana de Agentes Aduanales (CLAA).

Como consecuencia, se produce la saturación y el retraso en las aduanas, principalmente, marítimas. “Para mí, los previos son [el problema]. Entiendo la razón y, si estuviéramos en 1985, daría toda la razón para hacer eso. Pero, hoy en día, hay maneras de eficientar todo el tema físico, que es donde hay una inversión de tiempo, de capital de trabajo de los importadores y exportadores”, agrega Veraldo. “Pero la parte que no vemos es el tamaño de la infraestructura que necesitas para poder ejecutar estos procesos”, dice.

Para Ramos, la reforma a la Ley Aduanera llega a un área que por años no ha tenido la importancia que merece. “Las aduanas las tienen muy abandonadas. Necesitamos mucho más personal, personal capacitado. Necesitamos inversión en tecnologías no intrusivas, porque no tienen que abrirse los contenedores. Con las puras imágenes debería ser suficiente para ver si hay algún problema o no”, detalla, toda vez que los agentes aduanales han tenido que intensificar las revisiones para no tener consecuencias legales, ante la escasez de equipo y personal en las aduanas.

De acuerdo con la CLAA, en México se revisa de forma intrusiva, con inspecciones oculares, hasta el 12% de los contenedores provenientes del exterior, sobre todo en aduanas marítimas, las cuales concentran aproximadamente el 52% del total de la recaudación del país por comercio exterior. Un 12% parece poco si se toma en cuenta que México movió poco más de 9.5 millones de contenedores de 20 pies (TEU) en 2025, entre llenos y vacíos, pero según el organismo, en Estados Unidos se revisa de forma intrusiva el 2% de los contenedores, aunque el año pasado operó poco más de 28 millones de TEU.

“Conozco importadores que han pagado millones de pesos de almacenajes y demoras, porque cuando un importador paga un flete marítimo va incluido el uso del contenedor, que es un activo que tienen las navieras y, por ejemplo, te dan siete días libres a partir de que llega el embarque al puerto. Si tarda en salir un contenedor, quizás 25 días, el importador es quien paga ese almacenaje”, enfatiza Ramos.

La reforma a la Ley Aduanera también ha encendido las alertas para otros organismos, como la International Chamber of Commerce, que sostiene que si bien su espíritu es modernizador, su aplicación podría resultar un arma de doble filo, restándole competitividad al país, ya que si los procesos de importación o exportación se ralentizan, esto impacta en toda la cadena de valor. “La sobrerregulación podría restar atractivo a México frente a otros países que hoy disputan inversiones”, expone el organismo.

Las afectaciones no se concentran solo en combustibles o contenedores. Desde 2023, la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) ha insistido en la saturación de puertos ante la oleada de importación de vehículos chinos, cuya problemática radica también en las aduanas, un sector que, dijo entonces, debe acelerar sus procesos y despachos. Solo en ese año, reportó pérdidas por 250 millones de dólares por el atasco de 20,000 unidades derivado, entre otros factores, de la falta de equipos de rayos gamma en las aduanas y escasez de personal.

Para sectores como el automotriz, la coyuntura también se presenta en la frontera norte y en el intercambio de mercancías a través del autotransporte, pues ha sido mediante la integración regional con Estados Unidos que esta industria ha sentado las bases de su crecimiento, con autopartes que llegan a cruzar hasta ocho veces esta franja por cuestiones de programación o manufactura.

Rogelio Garza, presidente de la AMIA, destaca en la antesala de la revisión del tratado de libre comercio de América del Norte, el T-MEC, que el organismo alista llevar este tema a las mesas de conversación con miras a hacerlo más eficiente.

“Vamos a plantear las mejoras en los procesos operativos referentes al intercambio de mercancías, en temas de aduanas, temas que tienen que ver con la operación. Hay mucho papeleo que se debe hacer y están haciendo complicadas de cumplir algunas certificaciones”, enfatiza. “Incorporar algunos temas que no estaban en el acuerdo anterior, mejorar algunos procesos operativos de aduanas y mejorar algunos procesos que tienen que ver con el papeleo y certificaciones que se requieren, ese es el planteamiento que nosotros, como industria, llevaremos y estaremos atentos”, argumenta.

Moneda de cambio con Trump

Los desafíos del país son estructurales y añejos. De acuerdo con el último Estudio nacional de indicadores logísticos, publicado a finales del año pasado por la asociación #SoyLogístico, LDM-Empowering Your Supply Chain y la EGADE Business School, las empresas mexicanas destinan, en promedio, alrededor del 17% de sus ventas a costos logísticos, casi el doble de lo que registran países como Estados Unidos, Japón o Alemania.

Foto: Cortesía.

El resultado es un encarecimiento en el costo de los productos que consumimos. Desde hace años, México ha perdido competitividad. El último Índice de desempeño logístico (IDL), publicado por el Banco Mundial (BM) en 2023, ubica al país en la posición número 66 de entre 139 evaluados, desde el peldaño 51 que ostentó en la anterior publicación, en 2018.

El IDL es un indicador de la capacidad de los países para transportar bienes a través de las fronteras de manera rápida y confiable, por lo que mide los factores estructurales que permiten hacerlo, como la calidad de los servicios de logística, la infraestructura relacionada con el comercio y el transporte, y los controles fronterizos. En cuanto a despacho aduanero, en 2022, México estaba en los niveles de 2007, con 2.5 puntos sobre base 5.

Hoy, los riesgos pueden crecer. Para Ramos, los nuevos aranceles de México a China han sido una especie de ‘guiño’ al gobierno de Trump, en las presiones de la Casa Blanca, además de tener un claro interés de elevar la recaudación que llega mediante la importación de productos al país y que ha venido creciendo en los últimos años hasta superar 1.4 billones de pesos en 2025.

A diferencia de otros países, como Canadá, que ha buscado un distanciamiento de Estados Unidos en materia comercial, México se ha alineado más a la visión del país vecino al que le exportó más de 664,000 millones de dólares el año pasado. Y aunque nada está escrito oficialmente, existen algunas similitudes que hacen ver la logística como un commodity para mantener la cordialidad ante los embates de Trump, quien, desde su regreso a la Casa Blanca, ha utilizado las aduanas y los aranceles como una herramienta de negociación política y comercial.

Desde la perspectiva de Veraldo, esto no tiene por qué ser negativo, puesto que México es el principal socio comercial del país vecino; más bien, deben compartirse mejores prácticas, alinearse en materia logística y aduanera y mejorar los procesos. “Sí, estamos muy pegados a Estados Unidos, sí, es seguridad. Pero no nada más es la seguridad, yo creo que ahí el tema es que, mientras más armonizado esté el proceso con tu mayor cliente, más fácil va a ser tu vida”, dice.

Por otro lado, emergen los aranceles como similitud en visiones. Mientras que Estados Unidos ha puesto aranceles a las mercancías de diversos orígenes, principalmente, chinas, bajo regulaciones como la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) por prácticas que podrían ser consideradas como injustas a su propia industria, México ha seguido el mismo camino bajo el Programa de Protección para las Industrias Estratégicas de México, con la mira en aumentar las tarifas de internación para diferentes productos.

“Han venido muchísimas exigencias del gobierno de Estados Unidos, así que sí, podríamos tomar la logística como una moneda de cambio, porque lo estamos viendo también de este lado. Es una moneda de cambio encaminada a tener estabilidad comercial”, afirma Miguel Ángel Concha, asociado senior de Regulación Global de Hogan Lovells. “Estamos siguiendo lineamientos muy similares a los que está aplicando Estados Unidos”.

Esta situación se ha extendido también hacia la paquetería. El negocio del e-commerce, que hasta hace apenas un año parecía imparable y sin barreras entre naciones, atraviesa hoy un panorama completamente diferente. En agosto del año pasado, la administración de Trump anunció la eliminación del régimen de ‘minimis’, que permitía el ingreso sin impuestos de paquetes valorados por debajo de los 800 dólares, bajo el argumento de que esta exención permitía una avalancha de importaciones asiáticas, especialmente, de origen chino. Y aunque la medida pretendía proteger la manufactura estadounidense, el eco se propagó a México y hasta a la Unión Europea.

Solo unos días pasaron para que, de este lado de la frontera, llegara a la legislación una medida similar, lo que bien podría tomarse como un interés de elevar la recaudación fiscal, pero con un mensaje aún más claro. “La intención es que no se inundaran los mercados, tanto de Estados Unidos como de México, de productos que no fueran originarios y que llegaran con beneficios”, comenta Jesús Robles, socio de Comercio Internacional y Aduanas de KPMG México. “Para dar contexto, el tema de mensajería y paquetería no ocupaba tantas regulaciones, ni siquiera padrón de importadores en México. Era un beneficio para importar de forma ágil”.

Pero este endurecimiento y especial énfasis en la importación de productos asiáticos no está nada más en los bienes finales. Estados Unidos también ha puesto la lupa en la trazabilidad de los productos y su cadena de proveeduría, en aras de robustecer su contenido meramente nacional en la manufactura. Esto se ha traducido en el endurecimiento de las reglas en torno a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), al intensificar las revisiones para verificar sus orígenes.

En el caso de México, el 1 de enero entraron en vigor diversas modificaciones a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación (LIGIE), incrementando aranceles a más de 1,400 fracciones, entre ellos, bienes intermedios, como algunos insumos industriales, como acero, aluminio y componentes automotrices, entre otros.

La oportunidad de mejora

Las medidas que han tomado ambos gobiernos han encendido las alarmas en el comercio internacional, pues todo movimiento recae directamente en la operación aduanera. Mientras que en Estados Unidos las nuevas responsabilidades de los CBP estuvieron acompañadas de una contratación adicional de 3,000 agentes para hacer revisiones más estrictas, en México, este fortalecimiento llegó por el lado regulatorio, aunque no operativo, con la reforma a la Ley Aduanera que entró en vigor en enero.

Con la logística como commodity en el panorama internacional, y como un factor fundamental para las operaciones del día a día de las compañías que operan en México, las pequeñas y medianas empresas, como esa que tardó en desalojar el vino del aeropuerto, son las que han quedado en una especie de fuego cruzado, sostiene Ilan Epelbaum, director general de Mail Boxes Etc. “Estamos viendo, sobre todo, en nuestros clientes que son pymes, que se están viendo afectados en sus márgenes, en los tiempos de entrega, en la planeación de sus inventarios. Por eso, si una pyme o empresa ya no tiene tres o cuatro escenarios de proyección o de plan de acción ante todo estos cambios, se va a quedar en el camino”, agrega.

Foto: PRESIDENCIA / CUARTOSCURO

Pero las ventajas en medio de la coyuntura hoy en día son claras. México obtiene en el comercio exterior más del 70% de su producto interno bruto nacional, de acuerdo con datos de la CLAA, lo que abre un importante margen de maniobra.

Álvaro Echeverría, cofundador y CEO de SimpliRoute, empresa de software enfocada en logística, señala que la posición de México frente a otros países de América Latina en este sector es favorable, pues se trata de un mercado dinámico y con un gran apetito por parte de los consumidores nacionales. Sin embargo, al tener a Estados Unidos como su principal socio comercial, lo ideal sería hacerla aún más eficiente.

“Es una necesidad sistémica, aunque en comparación con el resto de Sudamérica, aquí en México es donde he visto menos problemas aduaneros. Hay grandes temas en Colombia, Ecuador, y si yo observo la mediana de mis clientes, México no está entre los países con temas más complejos en aduanas”, matiza. “Uno a veces piensa, desde lo local, que se podría estar muy mal, pero cuando se compara a nivel región, la verdad es que está bastante bien”.

Veraldo comparte esta visión con los avances que se observan en la ‘tramitología’, pero insiste no solo en que las aduanas y terminales deben acelerar los procesos de previos y adquirir aparatos tecnológicos, sino estandarizar sus criterios. Hoy, no en todas las aduanas son los mismos cuando tocan revisiones aleatorias o a consideración de la autoridad y, sobre todo, el directivo insiste en que los tiempos y esos criterios sean totalmente claros y transparentes con toda la comunidad logística, no solo con el importador o exportador.

Con la revisión del T-MEC en puerta y las nuevas reglas del juego que esto podría marcar, los especialistas consultados esperan que Estados Unidos siga viendo en la logística en México un commodity. Sin embargo, esto no obedece a un fenómeno exclusivo de este lado del hemisferio, sino que se trata de una tendencia internacional. La Organización Mundial del Comercio registró 1,127 medidas comerciales nuevas en 2025 relacionadas con importaciones y aumentos arancelarios, lo que confirma un entorno de alta volatilidad regulatoria.

“¿Cómo será este juego en el futuro? Vamos a tener, de alguna manera, muchísimo más control a cambio de estabilidad comercial, porque Estados Unidos va a querer seguir con el tema de la continuidad del T-MEC”, rescata Concha. En el caso de la importación, Veraldo enfatiza en la opción de poder realizar un “previo en origen”, un procedimiento que conserva la regulación aduanera y por el que la inspección se realiza en el sitio desde donde se pretende importar la mercancía.

Para los agentes aduanales, los cambios al interior y al exterior del país han abierto la puerta de un nuevo panorama, de tal manera que, mientras la logística sigue bajo la lupa, 2026 no deja de lucir retador. “Con el incremento en los aranceles a terceros países y el aumento en la regulación de la legislación mexicana, vamos a ver este año cómo se procesa todo. Va a ser una especie de año de transición, porque, por un lado, ya estamos enfrentando los cambios en la ley que están ocasionando que los procesos no fluyan tan ágilmente por el énfasis en la fiscalización; y, por otro lado, la revisión del T-MEC”, subraya Ramos. “Este año va a ser complicado”.

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DISEÑO EDITORIAL Alina Torres / DISEÑO Y PROGRAMACIÓN WEB Nayeli Araujo / EDICIÓN DE FOTOGRAFÍA Diego Alvarez Esquivel / COORDINACIÓN DE FOTOGRAFÍA Betina García / FOTOGRAFÍA PORTADA Cortesía