Por: Fernanda Hernández Orozco
omo migrante, abrir una cuenta de banco es un dolor de cabeza. Eso lo sabe bien Abiel Gutiérrez, quien no lo logró cuando llegó a California, en 2014, para estudiar Ingeniería en Ciencias de la Computación en Stanford. Si para él, con una visa de estudiante, fue difícil, lo es más para los 14 millones de mexicanos que, de acuerdo con datos del Pew Research Center, se han ido al vecino del norte. “Lo que yo viví llegando a Estados Unidos, esa experiencia, es 10 veces más difícil y más riesgosa para el migrante”, comenta.
Por lo general, las personas que migran a ese país, que según datos del organismo superan los 53 millones, no tienen acceso a la información necesaria para obtener servicios financieros, por lo que recurren a tiendas en los barrios latinos para hacer envíos de dinero o el pago de servicios en efectivo. Esto conlleva comisiones muy altas en las transacciones. Tampoco tienen un número de seguridad social, un requisito mínimo para acceder a la banca tradicional.
Gutiérrez comenzó su carrera en 2017, en Brex, una fintech en San Francisco, California, donde aprendió sobre el ecosistema y a “no tener miedo a soñar alto”. Tres años después, abandonó la compañía para emprender. En 2021, conoció a su socio, Andrés Santos, quien había trabajado en Sigma Alimentos y estudió un MBA en el MIT. La tesis de maestría de Santos sobre la necesidad de crear herramientas financieras para la población hispana fue la semilla de Común, una fintech dirigida a los migrantes en Estados Unidos, para que tuvieran acceso a servicios bancarios en español y solo con su pasaporte.
Para principios de 2022, Gutiérrez y Santos levantaron una ronda de capital semilla de 4.5 millones de dólares con Costanoa Ventures y la participación de South Park Commons y FJ Labs, recursos con los que presentaron un pitch a Community Federal Savings Bank que aceptó trabajar con Común al prestarle su licencia bancaria para capturar depósitos. Común lanzó su primer producto en octubre de 2022, ofreciendo cuentas de cheque; luego, una tarjeta de débito Visa; un año y medio después, un servicio de envío de remesas y, desde 2025, también cuenta con una plataforma de pagos digitales.
“Hemos aprendido bastante de nuestros clientes y siempre mejorando la oferta”, dice Gutiérrez, quien añade que el siguiente paso será el crédito personal, pero que buscarán ir a créditos para emprendedores e, incluso, hipotecas. Hasta marzo de 2026, la aplicación –disponible en español y con atención al cliente 24/7– ha sido descargada más de 1.5 millones de veces. Común ha abierto más de 350,000 cuentas de cheques y ha procesado 2,500 millones de dólares en pagos, entre remesas, pagos con tarjeta y transferencias.
“Queremos capturar al migrante que necesita ayuda para acceder a los servicios financieros, pero seguir construyendo el producto de acuerdo a cómo sus necesidades evolucionan”, dice Gutiérrez.