FOTO: ANYLÚ HINOJOSA-PEÑA

Ana Karen Ramírez Téllez

Fundadora y directora de Epic Queen





Por: Selene Ramírez

C

uando era niña, Ana Karen Ramírez pensaba que las mujeres que hacían cosas importantes eran las que veía en la televisión, como cantantes, actrices o figuras públicas, que parecían tener una vida emocionante frente a las cámaras. Con esa curiosidad por hacer “cosas grandes”, creció interesándose por el mundo creativo, el baile y las artes. Cuando llegó el momento de elegir una carrera, encontró en Animación y Arte Digital una opción que combinaba creatividad y tecnología, y que, además, parecía un camino natural para explorar ese interés.

Lo que descubrió en la universidad fue que ese campo implicaba mucho más que ilustración o diseño, pues sus estudios incluían programación, desarrollo de videojuegos y creación de interfaces digitales, habilidades que terminarían llevándola a trabajar en empresas de software. Fue en ese entorno donde notó que, en muchos equipos tecnológicos, las mujeres eran una minoría.

Tras graduarse, Ramírez comenzó a trabajar en empresas tecnológicas jóvenes, donde se familiarizó con el desarrollo de productos digitales y con la lógica de construir proyectos desde cero. En paralelo, junto con otras jóvenes, empezó un blog en el que compartían experiencias y reflexiones sobre tecnología y la escasa presencia femenina en el sector. Ese espacio colaborativo se transformó en Epic Queen.

El giro definitivo llegó cuando, durante un programa de educación en Silicon Valley, alguien le hizo notar que no tenía que limitarse a la carrera que había elegido años atrás. “Fue como abrir la mente”, recuerda. A partir de entonces, comenzó a imaginar Epic Queen no solo como una comunidad, sino como un proyecto capaz de acercar a niñas y jóvenes a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM).

Hoy en día, Epic Queen desarrolla talleres, ‘hackatones’ y programas educativos que han involucrado a miles de niñas en México y América Latina. El proyecto también encontró un modelo de sostenibilidad al colaborar con empresas interesadas en impulsar la educación tecnológica y la diversidad en el sector.

“Si nadie te enseñó que podías dedicarte a la ciencia o la tecnología, es muy difícil imaginarte ahí. Por eso es importante abrir esas posibilidades desde niñas”, subraya.

El camino para construir Epic Queen no fue sencillo y enfrentó momentos en los que financiar la organización era complicado. “Muchas veces me decían ‘qué lindo tu proyecto’, pero de lo bonito no vive la gente, y además no era solo un proyecto o un pasatiempo, era y es mi trabajo”, sostiene.

En ese contexto, el reconocimiento a su labor ha tenido un peso particular en su trayectoria. Uno de los más importantes llegó cuando obtuvo el Women in Tech Global Award 2023, considerado uno de los premios más relevantes para mujeres en tecnología a nivel internacional. Para Ramírez, más allá del galardón, fue una confirmación de que el esfuerzo de más de una década estaba teniendo impacto. “Estos reconocimientos a veces no son solo para que la gente vea lo que haces, sino para que tú misma sepas que todo este esfuerzo ha valido la pena”, dice.

Hoy, Ramírez describe a Epic Queen más como un movimiento que como una organización, uno que busca que las niñas vean en la ciencia y la tecnología una posibilidad real para su futuro. A largo plazo, su visión también incluye impulsar a la siguiente generación de emprendedoras, pues le gustaría convertirse en inversionista de proyectos liderados por mujeres en ciencia y tecnología.

“Si alguien llega con una start-up de inteligencia artificial o ciencia y puedo apoyarla, eso sería parte del siguiente capítulo”, afirma convencida.