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David Saavedra Ponce

Fundador de DS Intelligence





Por: Ana Luisa Gutiérrez

D

icen que la infancia es destino. Para David Saavedra, esa frase cobra sentido en cada decisión que ha tomado. A los seis años, las finanzas entraron a su vida cuando sus padres le dieron a leer Padre rico, padre pobre y Las 7 claves del éxito de Disney. El chip business mindset se instaló en su cabeza.

La tecnología llegó cuando, en la primaria, le pidieron construir una lámpara. Saavedra la armó con tubos de M&M’s, led, pilas y un switch, activando su amor por la ingeniería. La innovación se convirtió en su brújula, pues absorbía cada conocimiento que encontraba en los canales de YouTube, mientras los hubs de electrónica y mecatrónica del Centro Histórico de la Ciudad de México se convirtieron en sus sitios favoritos.

Ya en la prepa tuvo claro que quería ser ingeniero mecatrónico. En su estancia en el Tecnológico de Monterrey profundizó sus conocimientos con cursos de programación orientada a objetos en Java. Pero esta vez, las habilidades tecnológicas las mezcló con una especialización en business management. Es aquí donde los dos amores y las raíces de Saavedra convergen.

El encuentro dio origen a su primer emprendimiento. Con solo 17 años, en 2020, fundó DS Intelligence, una agencia de marketing digital, que cuatro años después se volvió el sitio en donde desarrolló INTELLI, su primera inteligencia artificial, una offline que opera sin necesidad de internet, una idea que fue rechazada por la propia Meta. Al final, abandonó la carrera.

Hoy, su herramienta pretende democratizar el acceso a la IA, especialmente entre emprendimientos de zonas remotas, donde la tecnología aún es un recurso limitado, al permitirles ser un asistente financiero para optimizar ventas, gestionar inventarios y mejorar la atención al cliente directamente desde sus propios equipos, sin depender de servicios en la nube. “Mi mayor miedo es que no me alcance la vida para desarrollar tecnología para todas las personas. Y mi mayor virtud es ser accesible y cercano a la gente”, dice Saavedra, quien ahora realiza pilotos para que su IA ayude al sector salud y de la agronomía mediante un asistente en sitios remotos.

“A las empresas no les interesa llevar su IA a este segmento de la población”, opina el emprendedor. En 2024 también desarrolló STYLA, una empresa tecnológica perteneciente a DS Intelligence y enfocada en el sector textil, que mediante el uso de chips ha impulsado soluciones contra la piratería al incorporar certificados de autenticidad en las prendas. Los proyectos han permitido alcanzar alianzas con firmas como Google, Nvidia y OpenAI.

Pero no todo ha sido luz. El año pasado, DS Intelligence no prosperaba, pero Saavedra se aferró a su empresa y hoy, asegura, DS Intelligence es rentable, permitiéndole contar con un equipo de seis personas, así como un laboratorio de pruebas.

Hasta ahora, la start-up ha implicado una inversión cercana al medio millón de pesos, sin que signifique la entrada a rondas de inyección de capital. Sin embargo, su fundador reconoce que enfrenta desafíos para encontrar un socio estratégico para masificar sus desarrollos tecnológicos. “El tener 22 años, no tener una carrera y estar invirtiendo en hardware hace ver a mi start-up como riesgosa para los inversionistas”, detalla, aunque confía en que pronto llegará ese aliado.

Mientras tanto, aguarda la Fintech World Cup en la que va a presentar un nuevo asistente financiero de IA offline y, quizás, en ese encuentro, su emprendimiento coincida con el fondo de inversión que le permitirá masificar las tecnologías

Mi mayor miedo es que no me alcance la vida para desarrollar tecnología para las personas. Y mi mayor virtud es ser accesible y cercano a la gente”.