FOTO: ANYLÚ HINOJOSA-PEÑA

Frederico Bello

Fundador y CEO de Luca





Por: Eréndira Reyes

L

a educación siempre ha sido la base para que la sociedad tenga innovación. Se requiere de talento que logre entender el mundo y que sepa por qué es importante tener conocimientos para aplicarlos en su día a día.

Frederico Bello no llegó a la educación por una vocación evidente ni por una trayectoria lineal. Antes de instalarse en México y hablar de escuelas, currículos e inteligencia artificial, fue un ejecutivo con hambre de ascenso: estudió Economía y Finanzas, trabajó en Morgan Stanley en Londres y se movió después hacia start-ups de alto crecimiento, entre ellas, Uber.

Lo que lo distingue no es haber cambiado de industria, sino la clase de ambición con la que hizo ese cambio, pues no se describe como alguien que descubrió de pronto una causa social. “Quería estar en el mundo de las start-ups, pero necesitaba algo que me inspirara más a nivel de lo que hacía todos los días y de por qué lo hacía”, comenta. “En ese momento, decidí que quería dedicar mi vida al tema de la educación, porque veía que muchos emprendedores exitosos en distintas áreas, después de haber hecho una carrera, llegaban a los 60 años y entonces se ponían a montar escuelas, centros de idiomas o centros de capacitación, como que sentían que el impacto tenía que venir después”.

Bello no quería esperar hasta ese momento. “Quería hacerlo mientras tuviera las ganas, la energía y los 30 años de mi vida”, apunta. Pero antes, pasó por ThePowerMBA, una edtech europea en expansión, donde entendió algo que luego sería decisivo para Luca, la empresa que fundó y comenzó a operar en 2022, y es que la tecnología educativa puede venderse bien, pero su verdadero tamaño no está en los productos aspiracionales para ejecutivos, sino en la educación masiva, la que forma a millones de personas.

Tras estudiar varios países, buscó una combinación entre población grande y una competencia digital todavía débil. México se perfiló como ese terreno fértil, pues el país concentra más de 30 millones de estudiantes en educación básica y en el mercado hispanohablante de América Latina rebasa los 120 millones, un tamaño para tener un laboratorio que se pueda expandir.

Luca no se vende como una app simpática para reforzar tareas, sino como un sistema híbrido para colegios que busca ocupar el lugar que durante décadas tuvieron las editoriales escolares. Su plataforma ofrece contenido alineado con el currículo, herramientas de gestión académica y una capa de IA para personalizar el aprendizaje y reducir tareas administrativas.

El emprendedor asegura que el 70% de su gasto mensual en investigación y desarrollo está dirigido a desarrolladores y a nuevas metodologías basadas en IA. Su argumento es que la innovación útil para la escuela no está en saturarla de novedad, sino en resolver mejor la personalización del aprendizaje y la carga burocrática del docente. “Luca no está intentando ser un complemento tecnológico que el colegio usa además de la editorial, sino que entra al colegio y sustituye todo el material que el colegio usaba”, explica.

A inicios de 2026, anunció una Serie A por 8 millones de dólares liderada por 6 Degrees Capital, con participación de Explorer, Heartcore Capital y Shilling VC. Con esa operación superó los 13 mdd levantados, y la empresa ya atiende a más de 30,000 alumnos en México.

“La primera fase del plan es dominar México y después tener una posición relevante para dominar Latinoamérica”, precisa sobre los planes de expansión que, según Bello, consisten en ser la empresa más grande de educación a nivel mundial.

La experiencia del papel es fundamental, lo que hacemos es combinarla con el desarrollo tecnológico e IA para maestros y alumnos"