Por: Diana Zavala
uando Natalia Salcedo iba a definir su carrera, no tenía claro qué quería, pero sí comenzó por definir sus no negociables. La medicina pasó por su mente, pero el tiempo que debía invertir y su complejidad la desalentaron; después creyó que las finanzas podrían ser el camino, pero un consejo de su hermano con experiencia en el sector también la hizo desistir. Finalmente, se decidió por Administración de Empresas, en su natal Colombia.
La palabra ‘emprendimiento’ comenzó a rondar su mente justo cuando cursaba la carrera, entre 2009 y 2013, mientras veía que sus compañeros no paraban de iniciar negocios y ella no lograba definir qué quería comenzar. Pero transformó la duda en estrategia y decidió ir despacio. “Cuando encuentre en lo que tengo que cambiar el mundo, en lo que tengo que aportar mi granito de arena, ahí es lo que voy a hacer”, pensó.
Tras graduarse, Salcedo colaboró en empresas tecnológicas que le dieron experiencia y, en el transcurso, llegó a México en 2016. De Rappi, Falabella y Joker aprendió qué fallaba en los negocios, qué funcionaba y cómo medían el éxito. Y vino su primer emprendimiento, un marketplace de autopartes donde se dio cuenta de que había un nicho desatendido, el de los talleres mecánicos.
Así nació Pitz, en 2024, una start-up enfocada en digitalizar estos negocios en México y en Brasil, los dos mercados más grandes de Latinoamérica. “Es como si Alexa y Shazam se hubieran conocido, se casaran y tuvieran un hijo en la industria automotriz”, describe Salcedo, quien destaca que la herramienta que integra inteligencia artificial se puede utilizar con voz. “El mecánico trabaja con las manos sucias de aceite y grasa, rara vez tiene tiempo de sentarse a teclear”.
Con ello, la plataforma permite a los mecánicos emitir diagnósticos, hacer cotizaciones, registrar órdenes de servicio y conectarse con proveedores de refacciones, todo desde el teléfono y sin necesidad de formación tecnológica avanzada.
En 2025, Pitz logró levantar una ronda de inversión presemilla por 2.1 millones de dólares, de fondos como Boost VC y Angel Hub. Si bien el objetivo inicial era cerrar el año con alrededor de 100 clientes solo en México, el resultado fue de 200 talleres y 1,200 más en Brasil. La meta para finales de 2026 es llegar a más de 8,000 en ambos países.
Emprendedoras como Natalia Salcedo son una excepción. Las mujeres que emprenden solas, sin un cofundador, son solo el 8% del ecosistema de los negocios, según un reporte de la plataforma educativa Platzi de 2022, aunque la tendencia no ha cambiado mucho. La recaudación de Pitz ubica a la empresa entre las más altas de la región para una mujer que lidera sola una start-up. Menos del 2% del capital de fondos de inversión de riesgo en el mundo se destina a mujeres.
El panorama le dio a Salcedo una brújula. Años atrás, cuando empezaba, no sabía lo que quería, pero sí lo que no. Ahora, con Pitz, sabe hacia dónde ir: “Quiero ser la primera mujer latinoamericana en llevar una compañía a Bolsa”.