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Natalia Salmón Ize

Cofundadora y directora de Operaciones de Skloud





Por: Patricia Tapia

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odo comenzó con una incomodidad. Natalia Salmón no entendía por qué una industria tan grande como el comercio internacional operaba con procesos manuales, y fue entonces cuando empezó a cuestionar todo. Esa curiosidad, dice, la heredó de su papá.

Llegó al mundo laboral con prácticas profesionales en LGS International, una consultora en cadena de suministro, a los 19 años, donde comenzó a involucrarse en la operación con clientes. Lo que encontró fue un sistema lleno de correos, hojas de Excel y procesos que parecían haberse construido por costumbre más que por eficiencia.

En lugar de aceptarlo, empezó a desmontarlo. Comenzó a crear plantillas y herramientas para ordenar el flujo de información entre equipos en México y en China. “Si algo no funciona o es lento, me pregunto por qué tiene que hacerse así”, dice.

La inquietud se transformó en una idea: crear un software que organizara todo el proceso de abastecimiento internacional en una sola plataforma. La propuesta llegó a sus socios, Diego Ocampo y Eduardo Sojo, casi como una provocación, pero se convirtió en Skloud, un software as a service (SaaS) que simplifica la llamada “primera milla” del comercio internacional, un proceso que va desde la búsqueda de proveedores hasta la entrega de un producto.

Skloud, su emprendimiento, lo hace combinando dos modelos. Ofrece procurement as a service, donde el equipo opera el proceso de compra para sus clientes; también la empresa pone su plataforma tecnológica a disposición de las compañías para que administren sus operaciones de abastecimiento.

Si bien Skloud surgió dentro de LGS International, está disponible para cualquier empresa, incluso de la competencia. “Si tenemos la capacidad de desarrollar herramientas tecnológicas que pueden ayudar a todos, por qué no compartirlas”, dice.

El momento no puede ser más oportuno. El comercio internacional atraviesa una transformación profunda entre tensiones geopolíticas, el reacomodo de cadenas de suministro y el auge del comercio electrónico.

En año y medio de operación, Skloud ha digitalizado operaciones por más de 38 millones de dólares y ha procesado cerca de 1,859 órdenes. La empresa ha trabajado con 67 compañías de distintos sectores, desde electrónica y maquinaria hasta empaques y materiales industriales.

Para Salmón, el reto no ha sido solo tecnológico. También es convencer a clientes, proveedores e, incluso, a su propio equipo de que una joven de poco más de 20 años puede liderar cambios en procesos que llevan décadas funcionando igual. Ganarse ese lugar, admite, es una batalla diaria.

Skloud busca convertir su tecnología en una plataforma SaaS escalable para empresas que importan y exportan en todo el mundo. La compañía apunta a crecer entre el 20 y el 30% anual y prepara una ronda de inversión cercana a 1.5 millones de dólares para fortalecer su desarrollo tecnológico y expandir su equipo.

El objetivo es más grande que ser una start-up exitosa. Salmón quiere que más pequeñas y medianas empresas superen las barreras del comercio internacional y que la tecnología facilite su integración a las cadenas globales de suministro.

Todos los días te tienes que demostrar a ti misma y a los demás que estás aquí porque te lo mereces”.