Textos: Expansión
Latinoamérica ha vivido una eclosión de unicornios, start-ups que alcanzan una valuación de más de 1,000 millones de dólares. Pero aunque parece que el ecosistema se mueve en torno a estos seres legendarios, son solo el 0.0001% del total de compañías de la región, según el último estudio de Endeavor, publicado en junio. Los ya conocidos como soonicorns, las empresas que se perfilan para convertirse en unicornios, representan el 0.0006%.
Y, sin embargo, su impacto en el ecosistema es enorme, pues muestran que hay un camino firme en el emprendimiento. La valuación no es la meta, pero es una prueba de que emprender es una opción viable para generar crecimiento en la región.
En esta edición, nos hacemos eco de esta ruta con ‘Tierra de unicornios’, un especial en el que destacamos a las principales empresas que, en los próximos 24 meses, pueden llegar a ser unicornios. Para ello, se abrió una convocatoria pública (que cerró en marzo). Las empresas candidatas fueron evaluadas por un jurado que, además, nominó a varias compañías más. Con ambos elementos, se elaboró el siguiente listado, que incluye empresas de México y de Latinoamérica con operaciones en el país, pero excluye, por el tamaño del mercado, a Brasil.
Sabemos que varias más pueden dar el salto en un momento en el que el mercado está madurando y atrayendo capitales, pero esperamos que este sea un primer ejercicio que ayude impulsar a más start-ups en la región.
Conoce las empresas
Foto: PAKO MAKARENO
La empresa de Alexis Patjane tiene presencia en México, Colombia, Perú y Chile, y ya piensa en nuevos mercados.
POR: Zyanya López
Entre cinco y siete días. Eso era lo que, en promedio, un usuario debía esperar para recibir el producto que había adquirido a través de internet. En 2014, el e-commerce no figuraba entre las preferencias de compra de los mexicanos, por lo que los servicios de entrega dejaban mucho que desear. Esta situación inspiró a Alexis Patjane, un ingeniero industrial que decidió crear una empresa de comercio electrónico que garantizara envíos en 99 minutos, la promesa que bautizó a la compañía.
Pero, después de un proceso de aceleración en 500 Startups, el fundador y CEO de 99 minutos entendió que competir con Amazon o Mercado Libre no era rentable, así que le dio un giro a la empresa y se convirtió en un servicio de entrega para e-commerce. En 2015, la compañía mexicana desarrolló e implementó su tecnología con recursos de una consultora de logística que no favoreció el negocio, pero sí le dejó una lección: hay que ser rentables con lo que se tiene. Así, en 2018, comienza el crecimiento acelerado de la start-up.
Para este momento, 99 minutos ya había expandido sus servicios y también ofrecía entregas el mismo día o al siguiente, lo que le permitió hacer alianzas con empresas más grandes. La inversión de capital que logró levantar de fondos globales, y un proceso de aceleración con Y Combinator, llevó a la start-up a iniciar operaciones en Chile en 2019. Un par de años después aterrizó en Colombia y Perú, este último mercado la recibió con los brazos abiertos, pues durante la pandemia creció en 900% la industria local del e-commerce, abriendo grandes oportunidades para la firma de Patjane.
El trabajo del equipo liderado por Alexis Patjane, que en tres años pasó de 500 a más de 5,000 colaboradores, ha logrado que 99 minutos experimente crecimientos acelerados en México, Colombia, Perú y Chile, tanto, que en sus planes de negocio ya destaca la expansión más allá de América Latina. Aunque, por ahora, el objetivo está en la consolidación en los mercados en los que ya tiene presencia, pues lanzó nuevas verticales de negocio, como el fulfillment, una red de puntos de centros de recolección y un software que automatiza la logística de otras compañías, las cuales va a ofrecer en cada uno de los cuatro mercados que domina.
POR: Zyanya López
Foto: CORTESÍA
Los cofundadores: Ricardo Sateler, CIO; Santiago Lira, CDO; Teresita Morán, CM en Chile; Felipe Sateler, CTO, y Jaime Arrieta, CEO.
El objetivo de Buk es hacer más felices los lugares de trabajo. Para lograrlo, Jaime Arrieta y otros cuatro socios lanzaron en 2017 un software de gestión de recursos humanos que ayuda a las empresas a profesionalizar sus áreas de desarrollo de talento. En cinco años, la start-up chilena ha logrado mantener un crecimiento 3x anual y la satisfacción de 99% de sus clientes, de acuerdo con Santiago Lira, director de Desarrollo de la compañía.
Santiago Lira: En 2016, después de hacer nuestras prácticas en Estados Unidos, regresamos a trabajar a Chile y nos dimos cuenta de que las diferencias entre softwares de recursos humanos en ambos países eran abismales. Ahí vimos una oportunidad. En mayo de 2017 lanzamos nuestra primera versión de Buk, una plataforma que permitiera ahorrar tiempo en las tareas administrativas para invertirlo en lo que de verdad importa, el talento.
SL: Somos una suite que profesionaliza el área de recursos humanos: soluciona todas las tareas administrativas y ofrece las herramientas para gestionar al talento. En América Latina, las empresas solo tenían programas para una u otra cosa, pero nosotros llegamos a ofrecer el paquete completo. Nuestros más de 4,000 clientes ahorran cerca de 60% en tareas de escritorio, tiempo que utilizan para hacer tareas que nunca habían realizado, como lanzar programas de beneficios, de capacitaciones, evaluaciones de desempeño o cuestionarios de clima organizacional.
SL: Desde hace cinco años, América Latina era un mercado muy poblado, con muchas soluciones centradas en RH, pero desde el mundo de las finanzas y la contabilidad. Nosotros llegamos con una apuesta exclusiva para un área que ha ido modificándose y ahora tiene un perfil estratégico, que se preocupa por el bienestar del talento y requiere herramientas que le permitan automatizar procesos y gestionar al equipo de manera remota y en la nube.
SL: Iniciamos en Chile en 2017, Colombia, en marzo de 2020, Perú, en marzo de 2021 y México, en 2022. Abrir en un país nuevo es costoso porque tenemos que modificar el software para adaptarnos a las legislaciones locales, además, nos gusta tener un equipo en cada lugar. Adicional a esto, hemos adquirido tres empresas: [Ctrl IT,] una app de control de asistencia que se sincroniza con el pago de sueldos, [Boost,] una plataforma de e-learning y capacitación y una de adelanto de sueldos [Payflow Chile].
SL: Desde octubre de 2021, que levantamos nuestra única ronda de inversión, hemos duplicado nuestro tamaño. Por ahora no buscamos levantar capital ni tampoco abrir en nuevos países, probablemente, Brasil en 2023, pero más bien queremos incursionar al mundo de las fintech y los beneficios. La adquisición de la plataforma de adelanto de sueldos fue nuestro primer paso. Lo que queremos es generar valor a los clientes, lo demás se dará por añadidura.
Foto: PAKO MAKARENO
La empresa de Allan Apoj y David Poritz compró el año pasado Banco Finterra.
POR: Zyanya López
En junio de 2021, David Poritz y Allan Apoj anunciaron que Credijusto, la empresa que habían fundado en 2015, adquiría el 100% de las acciones de Banco Finterra. Con esta transacción, notificada como la primera vez que una start-up compraba una institución financiera en América Latina, la compañía mexicana, ahora rebautizada Covalto, pretende convertirse en un neobanco que atienda las necesidades financieras de las pymes.
Poritz y Apoj se conocieron en la Universidad de Brown, en Estados Unidos. Se graduaron en 2012, cuando la primera ola de empresas fintech daba de qué hablar en el mundo. Un par de años después, inspirados por esta revolución tecnológica, volvieron a México con una idea en mente y fundaron Credijusto.
“Nos dimos cuenta de que en el país había millones de pymes que no eran atendidas por los bancos tradicionales, que estaban enfocados únicamente en el sector corporativo. Nuestra visión fue crear el one stop shop para las pymes, que ofreciera servicios de crédito, bancarios y de software para ayudar a las compañías a manejar su negocio de mejor manera”, dice Poritz, co-CEO de la compañía.
El desarrollo de Credijusto, ahora Covalto, ha sido constante. Desde su creación hasta el cierre de 2021, ha crecido anualmente por encima del 150%, mientras que la plantilla laboral se ha incrementado entre 15 y 30% cada año. En junio, la empresa contaba con 540 colaboradores. Hoy, los planes de Poritz y Apoj están claros: “Estamos creando un ecosistema para pymes, pero buscamos también dar servicios a grandes corporativos y start-ups”, dice David Poritz. “Además de créditos, vamos a ofrecer servicios de factoraje, arrendamiento, productos de captación y una tarjeta de crédito, la cual lanzaremos en los próximos tres meses y ya tiene una lista de espera de 5,000 clientes”.
En marzo, la empresa inició operaciones en Estados Unidos con servicios de crédito y factoraje para pymes mexicanas que importan y exportan a ese país. Si bien este año el plan es fortalecer las oficinas de Miami, Poritz y Apoj ya piensan en los siguientes pasos, que son Perú y Colombia.
POR: Zyanya López
Foto: CARLOS ARANDA
La empresa. cofundada por Diego Olcese, tiene la intención de llegar a 100 millones de usuarios en América Latina en los próximos cinco años.
Para Diego Olcese y Rodolfo Dañino fue frustrante darse cuenta de que en los últimos seis meses de universidad, cuando hacían sus prácticas profesionales, adquirieron más conocimientos que a lo largo de los cinco años que duró su carrera. “Habíamos perdido tanto tiempo de nuestras vidas en algo que no íbamos a aplicar... Todo ese tiempo y esfuerzo lo hubiéramos invertido en aprender otras cosas”, recuerda Olcese.
Con este antecedente, y después de analizar el futuro del trabajo en América Latina, entendieron que a las empresas les iba a importar más la experiencia de una persona que dónde se graduó, por eso decidieron cambiar la manera y el formato en que se distribuía la educación en la región. En 2015, fundaron Crehana, una plataforma peruana que buscaba impulsar el desarrollo del talento a través de cursos cortos online.
En ese entonces, eran los dos fundadores quienes impartían los 15 cursos que estaban activos en la plataforma y que estaban armados para concluirse entre una y tres horas. “Queríamos cambiar la percepción de que la gente tenía que pasar mucho tiempo inmersa para aprender, esta debía ser una experiencia completamente diferente”, refiere Olcese, CEO de Crehana, que hoy ofrece más de 1,000 cursos en 22 categorías diferentes.
Crehana nació para brindarle a las personas habilidades que requieren en su trabajo diario, que les permita tener un ascenso o un incremento salarial, por eso sus usuarios eran freelance en busca de un crecimiento profesional. Pero llegó el momento de pivotear el negocio para atender a un nuevo mercado: el mexicano.
La compañía de Olcese y Dañino dio sus primeros pasos en el extranjero al iniciar operaciones en México en 2018, un país que hoy representa 37% de su cartera y que alberga sus oficinas centrales. Los emprendedores ven aquí un mercado fructífero y de interés para los inversionistas.
Además de abrir oficinas en Colombia, en 2019, la compañía puso la mira en el mercado empresarial al lanzar el primer demo de Crehana for Business, una división que pretende ser aliada de los equipos de recursos humanos para asegurar la capacitación de su talento. Este fue el impulso para que la firma decidiera pivotear y enfocarse en las empresas al convertirse en una start-up de aprendizaje B2B.
En esta nueva línea de negocios, Crehana adquirió, en abril de este año, Acsendo, una firma colombiana de gestión de talento que va a impulsar la capacitación en las más de 900 compañías con las que trabaja, como PepsiCo, DiDi, Sodimac, Yves Rocher, Chubb y HP. Además, la empresa recibió una inversión de 70 mdd, que le va a permitir incursionar en Brasil, así como llegar a más de 100 millones de usuarios en los próximos cinco años.
POR: Zyanya López
Foto: CORTESÍA
Fabián Gómez unió su formación con la experiencia de su familia para crear su empresa.
Fabián Gómez lideraba la expansión en América Latina de Rappi cuando creó Frubana, una start-up que, desde agosto de 2018, es el puente entre productores de alimentos y restauranteros. “Es la unión de dos pedazos de mi vida: la experiencia en agricultura de mi familia y mi conocimiento en firmas tecnológicas”, explica.
El emprendedor se dio cuenta de que los agricultores tenían dificultades para distribuir su producción, mientras que los restauranteros buscaban productos de mayor calidad y a menor costo. Por eso, desarrolló una plataforma en la que se piden alimentos a precios mayoristas, generando información sobre patrones de consumo, lo que ayuda a enfocar las cosechas según la demanda.
En diciembre de 2019, Gómez formó parte de la aceleradora Y Combinator, donde logró su primer levantamiento de capital. “Ser parte de este ambiente de rápido crecimiento te sube la vara en todos los sentidos, conoces a otros fundadores e inversionistas que te ayudan a mejorar lo que haces”, explica el CEO y fundador de Frubana. Ahí desarrolló la tecnología de venta y de producción, lo que le permitió replicar su modelo que opera en 10 ciudades de México, Colombia y Brasil.
Los días de Frubana estaban contados. O eso parecía con el inicio del covid-19. “Pensamos que ya se había acabado la empresa porque todos nuestros clientes cerraron de un día para otro”, recuerda Gómez. Cuatro meses después, los restaurantes retomaron operaciones ofreciendo envíos a domicilio. “No querían ir a mercados ni a centrales mayoristas, por lo que fuimos sus aliados para comprar lo que necesitaban sin desplazarse”, dice.
Cuando Gómez emprendió, lo hizo pensando en una región, no en un país. Por ello, la empresa que inició en Colombia aterrizó en México siete meses después, un año más tarde llegó a Brasil y, desde entonces, las 1,285 personas que laboran en la compañía se han dedicado a crecer en esos tres mercados.
“Nuestras apuestas son claras: transformar la manera en que los restaurantes compran productos en América Latina, volver la comida más barata y aumentar los ingresos de los productores. Estamos en ese camino”, dice.
Foto: PAKO MAKARENO
Ricardo Martínez, cofundador de Jüsto junto con Weder y Sisniega, dice que la apuesta es llevar el modelo a toda Latinoamérica.
POR: Zyanya López
Jüsto no pudo haber nacido en mejor momento. El primer supermercado 100% online de México inició operaciones en julio de 2019, con el objetivo de transformar uno de los canales estratégicos más importantes de la industria de consumo a través de la tecnología: el autoservicio. En 2020, el negocio despegó.
“La pandemia tuvo dos caras para nosotros, por un lado, la tragedia que significó en términos sociales y de salud y, por el otro, el empuje que le dio a la industria y al negocio”, dice Ricardo Weder, CEO y fundador de la empresa, junto con Ricardo Martínez y Alejandro Sisniega. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), el e-commerce creció 81% en 2020, y las del supermercado fueron el tercer tipo de compras más realizadas en el país. Los pedidos de Jüsto aumentaron 500% en el primer mes de la pandemia.
Weder y Martínez aseguran que la clave de este éxito se debe a dos cosas: los precios justos y la frescura de los productos. “La gente cada vez valora más su tiempo, por eso busca alternativas de confianza para hacer el súper. También les ahorramos dinero, pues al no ir físicamente se reducen los gastos entre 20 y 25%. (...) Además, 80% de nuestros proveedores son pymes”, dice Weder, quien no es un novato en el mundo de la tecnología. Antes de fundar Jüsto, fue el presidente global de la firma de transporte privado Cabify, en la que ocupó varias posiciones, lideró su crecimiento en más de 120 ciudades y la condujo a convertirse en un unicornio de 1,400 millones de dólares.
El covid-19 sorprendió a Jüsto a los ocho meses de iniciar operaciones. “En ese momento, no éramos parte del top of mind de las personas, éramos demasiado nuevos. Pero el hecho de que la gente no pudiera salir a hacer sus compras nos permitió entrar al mercado”, explica Weder. “Vivimos unas semanas de crecimientos bastante acelerados”. Ese año, además, levantó 23 mdd en capital semilla.
Jüsto inició operaciones en Brasil en septiembre de 2021. Un mes después, compró Freshmart, un supermercado digital en Perú que ahora apuesta por la omnicanalidad. “Estamos madurando en estos países, y buscamos llegar a otros como Colombia, Chile y Argentina”, dice Weder.
Weder quiere ampliar sus operaciones a más ciudades de México, por lo que el tema de la valuación no es algo que le quite el sueño: “Buscamos ser la empresa más grande y representativa de toda América Latina en 2032, así que nuestro objetivo no es una valuación”.
Foto: PAKO MAKARENO
Stefan Möller creó una plataforma de servicios financieros para que más personas accedan a crédito.
POR: Gonzalo Soto
El día que Stefan Möller renunció a su trabajo en un fondo de inversión para crear una fintech, su entonces novia lo recibió con una pregunta: “¿Estás loco?”.
Möller no padece locura, es solo un joven de 35 años que aspira a que su empresa, Klar, democratice la banca en México y más personas accedan a créditos y productos hechos a la medida, como él los llama.
Su aventura emprendedora comenzó con una frustración personal. Al volver a México tras varios años trabajando para una consultora en Alemania y en España, acudió a un banco tradicional y la experiencia fue, al menos para él, reveladora.
“Te dan un número como en salchichonería y algunas filas avanzan más rápido porque es la VIP”, relata. “Son muchas frustraciones y un proceso altamente enfocado en los intereses del banco, no en los del cliente”.
Irónicamente, Möller trabajó de cerca con instituciones financieras tradicionales antes de fundar Klar, con apenas cuatro personas que completaban su nómina.
A mediados de 2019, la aventura dio un giro cuando de la mano de Quona, un fondo de capital de riesgo con sede en Washington DC, y Santander cerró su primera ronda de capital de la que obtuvo 6 millones de dólares. Möller, ya casado, le dio la noticia a su esposa. Estuvo contenta, pero aterrizó sus ideas con otra pregunta: “¿Ya te pagas un sueldo?”.
Uno chiquito, sí, porque el resto se invirtió para incrementar los productos mínimos viables de Klar que le han valido llegar ya a 1.9 millones de usuarios y 400 empleados distribuidos en tres oficinas, una en México y otras en Estados Unidos y Alemania.
A esa ronda inicial siguieron dos más, de 20 y 70 mdd en 2020 y 2021, respectivamente. Su última, realizada en mayo, levantó 85 mdd.
Möller siente que, aunque el camino es el correcto, los retos no paran. “Mi trabajo es continuamente asumir que estamos en riesgo, me pagan por ser paranoico y asumir eso siempre”, dice.
En una época en que la política monetaria de varios países ha encarecido el dinero y dificultará el financiamiento de más emprendimientos como Klar, esa mentalidad tiene sentido.
“Se viene una etapa de más selectividad, lo que pasó en los últimos dos años era una falta de disciplina de parte del capital”, afirma. “Estaban fondeando empresas en categorías que no justificaban una valuación de cierto monto. (…) Sí viene un ajuste, uno muy necesario”.
Pese a ello, Möller confía en que Klar será un nuevo unicornio y la confianza de los inversionistas se notó en su última ronda de capital, tras la cual, su esposa tuvo otra pregunta que lo aterrizó nuevamente en la Tierra: “¿Ya te aumentarás el sueldo?”.
POR: Zyanya López
En 2012, Adalberto Flores vio la oportunidad de desarrollar una empresa que permitiera a más del 50% de la población del país que no está bancarizada integrarse al sistema financiero y comenzar a generar crédito sin necesidad de un historial.
Así nace Kueski, una empresa tecnológica que presta dinero a través del uso de inteligencia artificial, machine learning y big data, herramientas que, en cuestión de segundos, analizan información y detectan patrones que permiten predecir la probabilidad de pago de una persona, así como la cantidad ideal que se le puede prestar para evitar el sobreendeudamiento.
La fintech mexicana ha otorgado más de cinco millones de préstamos en línea y ha levantado varias rondas de inversión, lo que ha permitido el lanzamiento de Kueski Pay y Kueski Up.
Kueski surge con la idea de impulsar el microcrédito a través del uso de machine learning y de inteligencia artificial.
A seis años de su fundación, Kueski alcanzó el millón de préstamos otorgados a los más de 215,000 clientes que tenía en ese momento. Esto significó un alza de 137% en el número de créditos con respecto a 2017.
En medio de la crisis sanitaria, la empresa lanzó Kueski Pay, un método de pago digital que permite hacer compras sin necesidad de una tarjeta, con el esquema ‘compra ahora y paga después’. Esta herramienta, que cuenta con 3,000 comercios afiliados, creció 210% entre noviembre de 2020 y noviembre de 2021.
La fintech agregó a sus servicios Kueski Up, una solución de salario on demand que todavía se encuentra en prueba piloto.
La fintech fungió como patrocinador oficial del Hot Sale 2022, alianza que convirtió a Kueski Pay en la principal opción de pago durante el evento. La empresa continúa con su expansión en México y aunque no descarta llegar a otros países de América Latina, su foco sigue siendo local.
Foto: SERGIO GONZÁLEZ
La start-up cofundada por el mexicano Rodrigo Sánchez-Ríos ya ha cerrado su primera transacción en bitcóin.
POR: Diana Zavala
Cuando se levanta capital en una ronda de inversión, los emprendedores festejan y lo anuncian. Es el momento de la felicidad, pero al pasar los días se transforma en un reto: crecer y construir con esos recursos algo realmente innovador, que sea capaz de sostenerse y crecer por sí solo.
Esta fue la lección que David Vélez, CEO de Nubank, le dio a los fundadores de La Haus, una proptech enfocada en facilitar la compraventa de vivienda, cuenta Rodrigo Sánchez-Ríos, cofundador y presidente de la empresa. Su promesa es reducir el tiempo de comercialización de un año a solo seis semanas.
Vélez no solo era amigo de la infancia de Santiago García, Jerónimo y Tomás Uribe, cofundadores del negocio, sino que fue uno de los primeros en creer en La Haus y financiarla.
Las bases de la colombiana La Haus se remontan varios años antes de su fundación, cuando los emprendedores eran estudiantes de un MBA en Stanford y decidieron mejorar con tecnología el mercado de bienes raíces. En 2012 fundaron Jaguar Capital, un fondo de inversión inmobiliario. “Construimos un buen negocio, pero nos dimos cuenta de la necesidad de herramientas para que quienes desarrollan vivienda tomen decisiones, y del lado de compradores, para organizar el inventario que les toca leer. Así nació La Haus”, explica Sánchez-Ríos, de origen mexicano. Era 2018.
“En Colombia hay un gran déficit, por lo que comenzamos agilizando la manera de que un proyecto llegue al mercado para dar acceso a vivienda nueva y digna”, dice el emprendedor. En 2019 levantó 13 mdd. “El primer paso tras la ronda fue construir un gran equipo de ingenieros para tener la mejor tecnología y crecer. Con el empuje lanzamos el producto en Bogotá y después en México”.
El negocio despegó y tras dos rondas de inversión más, de 10 mdd y 35 mdd, alcanzaron una extensión Serie B de 100 mdd en julio de 2021 en la que participaron Jeff Bezos y Maluma. Así llegó la expansión a Guadalajara, en donde las metas para tres meses se cumplieron en seis semanas, Monterrey, Querétaro y la Riviera Maya, sumando presencia en nueve ciudades latinoamericanas y acumulando 20,000 transacciones. En 2022, anunció el uso de bitcóin en la Riviera Maya y cerró la primera venta en enero. En mayo, cerró una alianza con Gaia para que inversionistas que compren inmuebles para rentar puedan hacerlo con las viviendas amuebladas.
POR: Zyanya López
Foto: CORTESÍA
Bin Chen, Sherman He, Marlene Garayzar y GY Liu fundaron la empresa, junto con Nick Chen.
Stori nace de un problema que, por años, ha sido una barrera para el bienestar de muchas personas: la baja inclusión financiera. De acuerdo con la compañía mexicana, que a mediados de julio se sumó al club de los unicornios mexicanos, hay más de 400 millones de latinoamericanos que han sido rechazados por la banca tradicional, una situación que inspiró a sus cinco fundadores a crear una start-up que dijera sí a quienes buscan financiamiento pero no tienen historial crediticio o empleo formal.
La fintech que alcanzó ya una valuación de 1,200 millones de dólares, inició operaciones en 2019 con el lanzamiento de una tarjeta que otorga crédito de entre 1,000 y 10,000 pesos. “Somos creyentes de que la tecnología puede generar un impacto positivo en la vida de la gente, por eso decidimos utilizarla para lograr una verdadera inclusión financiera”, menciona GY Liu, Chief Data Officer de la fintech.
Pero incursionar en un mercado con poca cultura financiera no ha sido sencillo. Marlene Garayzar, CGO de Stori, explica que no todos los clientes están listos para tener una tarjeta de crédito, ya que existe mucho desconocimiento sobre su uso. “Es muy útil, pero si no entiendes cómo funciona, sus términos básicos, puede ser contraproducente. (...) Nos ha tocado diseñar un producto con mucha educación financiera detrás”.
La inteligencia artificial, machine learning y big data ofrecen una solución personalizada, sencilla de utilizar y accesible. El objetivo es que la tarjeta de crédito sea tan accesible como usar un smartphone.
A tres años de su fundación, Stori ya atiende a más de un millón de mexicanos y la meta es cerrar el año con dos millones. “Es un gran comienzo, pero todavía estamos lejos de terminar nuestra misión”, dice Bin Chen, también cofundador y CEO, quien explica que tiene dos objetivos para los próximos 10 años: crecer en México y ofrecer más productos y servicios financieros, y expandirse a todos los países de América Latina. “Queremos atender a 100 millones de clientes a lo largo de la región”.
Foto: ALEXANDER SÁNCHEZ
Nicolás Villegas, CTO de la empresa, Enrique Villamarín, CEO, y Juan Carlos Narváez, COO de Tul.
POR: Víctor Lomelí
Tul no descubrió el hilo negro, lo sabe Nicolás Villegas, cofundador de la plataforma que conecta ferreterías con la cadena de suministro: “Compramos y vendemos, hasta ahí no hay nada diferente”. Su plus es la tecnología. El CTO de la start-up colombiana refiere que, en promedio, un ferretero recibe de 30 a 40 proveedores al mes, lo que supone tiempo para procesos administrativos que pierde para atender a clientes; además, tiene un inventario limitado y baja capacidad de entrega.
La app permite a estos establecimientos vender a sus clientes miles de productos, aprovechar su capacidad logística de entrega a domicilio al día siguiente y hasta ofrecer seguros. “Somos eficientes porque invertimos en equipos de científicos de datos y desarrolladores con el fin de generar algoritmos de ruteo”, dice el ingeniero industrial en videollamada desde São Paulo.
La ciudad más grande de Sudamérica tiene una tercera parte de las 120,000 ferreterías de Brasil, donde recién desembarcó la empresa. Es la mayor apuesta en su plan de expansión. México es la segunda, con 100,000 establecimientos, 3,000 de ellos ya en la plataforma, que surgió en febrero de 2020.
Para el cierre de año, la expectativa es llegar a 50,000 en los cuatro países (con Colombia y Ecuador) donde tiene presencia. Entre más socios, mayor poder de negociación. “Es como un Walmart en donde toman al productor de papel y le dicen que le van a comprar para todo Estados Unidos, México y Brasil, y ‘estas son mis condiciones’. Con esto se tienen márgenes más interesantes”.
POR: Zyanya López
Foto: CORTESÍA
Sebastián Kreis y Nicolás de Camino esperan llegar a un millón de empresas atendidas en 2025.
Lo que empezó como un intercambio de opiniones en una reunión sobre los dolores financieros que enfrentan las pequeñas y medianas empresas (pymes), se convirtió en un emprendimiento. Sebastián Kreis y Nicolás de Camino lanzaron, en julio de 2019, Xepelin, una fintech chilena que ofrece soluciones financieras a las compañías para que puedan enfocarse en operar sus negocios.
“En América Latina hay más de 30 millones de compañías: 15 millones les venden a consumidores y los otros 15 millones, a empresas, las cuales no tienen acceso frecuente a servicios financieros, pero que aportan mucho al crecimiento económico de un país. A esas son a las que nosotros atendemos, porque nadie les está resolviendo sus problemas de dinero”, explica Sebastián Kreis, cofundador y co-CEO de Xepelin.
El modelo de negocio de la compañía está enfocado 100% en empresas B2B que, basándose en tecnología y modelos de data science, tienen acceso a una plataforma que les ayuda a administrar su negocio y a obtener servicios financieros, como líneas de crédito. Hoy, la organización atiende a más de 15,000 pymes en diferentes niveles de crecimiento y de distintos sectores.
A tres años de haber iniciado operaciones, la empresa de servicios financieros salió de Chile para aterrizar en México en enero de 2021. “Hemos visto otras naciones de América Latina, ya que sabemos que hay diferentes lugares en donde se requiere una solución como la nuestra, pero ahora nuestro foco principal es México”, asegura Kreis.
El directivo menciona que el crecimiento de la compañía en México ha sido tres veces más rápido que en Chile, por lo que ha tenido que incrementar su plantilla. “Hoy somos más de 400 personas preocupadas por ofrecer un mejor servicio financiero a las empresas”, refiere. Esta cifra va a continuar al alza, pues el plan de la start-up es convertirse en una plataforma cada vez más robusta a nivel nacional e internacional, tanto, que espera llegar a un millón de compañías atendidas en 2025.
Foto: WALTER SHINTANI
Javier Mata creó Yalo en 2016 y hoy tiene presencia en 41 países en América Latina, África y Asia.
POR: Zyanya López
Después de su primer emprendimiento a los 19 años, Javier Mata constituyó tres empresas más. Una fracasó, la otra la vendió y la tercera se convirtió en una compañía global que, desde 2016, ayuda a las empresas a conectar con millones de personas a través de aplicaciones como WhatsApp y Facebook Messenger.
Yalo es el nombre de la firma de comercio conversacional (c-commerce) que hoy opera en 41 países de América Latina, Asia y África. México es la sede principal. “Con el objetivo de demostrar que desde la región se pueden crear productos de valor agregado, desarrollamos un software que impacta directamente en los negocios que buscan transformar las experiencias de sus clientes”, dice Mata.
La tecnológica ha ganado un lugar relevante en el mundo del c-commerce que, de acuerdo con la firma Boston Consulting Group (BCG), tiene un potencial de crecimiento de 130,000 mdd para 2025. Hoy, ocho de cada 10 consumidores en el mundo están expuestos a compras en línea a través del c-commerce.
“El mundo tiene la necesidad de digitalizar el comercio, más, en este momento en el que la pandemia aceleró la urgencia de tener soluciones como la nuestra, que permite generar una comunicación y realizar transacciones directamente con los consumidores a través de aplicaciones”, refiere Mata.
Su obsesión está enfocada en el impacto a sus clientes, así que la forma de agregarles valor es enfocarse en la expansión desde dos vertientes. La primera es la consolidación en América Latina y, principalmente, en el sureste asiático: “Es una prioridad”, refiere. La segunda se centra en las soluciones a los clientes. “Estamos invirtiendo bastante en desarrollo tecnológico para volver el comercio cada vez más predictivo y personalizado”, dice.
Para Mata, la meta de Yalo es clara: “Queremos convertirnos en la empresa de comercio conversacional más importante del mundo, que nos permita impactar a más de 1,000 millones de personas”.
Las condiciones económicas globales y la falta de regulación y de diversidad son solo algunos de los desafíos que enfrenta el ecosistema emprendedor.
POR: Rosalía Lara
La piedra angular de la economía, esa relación que todo lo rige y que dicta las reglas del juego, la oferta y la demanda, es la misma que llevó a la creación de decenas de unicornios en América Latina en solo un año. Y la misma que ahora les pone un bache.
Tras la pandemia, los bancos centrales disminuyeron sus tasas con el objetivo de incentivar la economía. La liquidez en el mercado aumentó, había más dinero, los inversionistas estaban dispuestos a correr más riesgos y estos flujos fueron hacia los emprendedores. Además, llegaron a la región fondos internacionales que vieron tierra fértil para invertir, y además, barata, comparada con países como Estados Unidos o China, y que cuenta con talento y necesidad tecnológica. A su vez, la llegada de los fondos internacionales incentivó también a los fondos locales y todo eso estimuló el ecosistema, explica Vincent Speranza, director general de Endeavor México.
Así, en 2021, la inversión en venture capital en América Latina alcanzó un nuevo récord: 15,736 millones de dólares, monto que representa 3.8 veces lo registrado en 2020, de acuerdo con datos de la Asociación Latinoamericana de Capital de Riesgo y Capital Privado (LAVCA). Estos flujos crearon decenas de unicornios en América Latina. En México, el primero, que nació, en octubre de 2020, fue Kavak. Y un año y ocho meses después, varias más alcanzaron este estatus: Bitso, Clip, Konfío, Clara, Incode, Merama y Nowports.
Pero todo tiene su precio: la liquidez en la economía aumenta la inversión, pero también el consumo. Y una mayor demanda impulsa los precios. El resultado es una mayor inflación y, para contenerla, los bancos centrales están aplicando alzas en las tasas de interés, con esto frenan el flujo, y las inversiones, al final, se vuelven más selectivas.
“Las compañías que fueron nativas digitales, al igual que fueron las primeras en capturar el crecimiento, van a ser las primeras en sentir la contracción. Los inversionistas están leyendo estas señales y se está limitando el capital disponible. Hay una tendencia de cambio de mentalidad que es que, en lugar de crecer a cualquier costo, ahora hay que crecer rentable, lo cual deja afuera al 80% de los unicornios, que no son rentables, porque no era lo que pedía el mercado”, dice Ulrick Noel, director del Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera del Tec de Monterrey.
Las valuaciones son la promesa de un crecimiento, aunque sustentado en datos y en el modelo de negocio de las empresas, de la escalabilidad que tengan. Sin embargo, hay start-ups que están sobrevaluadas, que tienen un valor hasta tres veces lo que en realidad valen, apunta Juana Ramírez, presidenta de la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) y fundadora y CEO de Grupo SOHIN.
Uno de los principales riesgos es que una empresa no pueda sustentar esa valuación. Y en un entorno donde hay temores de que se avecine una recesión, lo que menos quieren los inversionistas es riesgo. Pero esto no necesariamente es malo para el ecosistema. “No vamos a dejar de ver unicornios, solo que en vez de saltar de una serie B a ser unicornios, pasarán por series C, D y E, como debería pasar y como siempre ha pasado. No deberíamos tener tantos brincos tan grandes en valuaciones”, comenta Christine Kenna, socia del fondo de venture capital IGNIA.
Ahora, las empresas tendrán que demostrar flujos positivos, ventas y rentabilidad. “Cuando miremos esto a través del tiempo, va a ser saludable, hay muchas compañías que recibieron valuaciones altas demasiado temprano y muchas veces eso le quita el foco a esa empresa en construir un estado de resultados saludable, pues se enfocan en crecer a cualquier costo”, agrega Hernán Kazah, Managing Partner y cofundador de Kaszek Ventures.
El entorno sí podría disminuir el ritmo de nuevas empresas que lleguen y superen la valuación de los 1,000 millones de dólares, pero esto no quiere decir que el ecosistema no esté creciendo, de hecho, puede ayudar a la maduración de las empresas y a reenfocar el emprendimiento en la región que –al parecer– se ha abocado a crear unicornios, un estatus que conlleva un costo muy alto.
“Si el emprendedor llega a 1,000 millones [de dólares] de valuación, lo hace quedándose con un porcentaje muy chiquito de la compañía, porque tuvo que dar parte de sus acciones a otros o comprometerse con términos muy duros. Se ha generado una mística muy falsa de que llegar ahí es el éxito”, señala Kazah. Pero “no todo el éxito se mide siendo unicornio, hay compañías exitosas que no necesariamente están construidas para levantar capital y no quiere decir que no son exitosas o necesarias. Ser unicornio es un medio, no es un fin”, coincide Speranza.
En lo que deben enfocarse los emprendedores, dice Ramírez, es en pensar en el alto impacto. “Me gustaría que pensáramos en unicornios como empresas que trascienden y que generen un impacto positivo en mil millones de personas”.
Ser emprendedor va más allá del glamour, de ser su propio jefe, de ser dueño de su propio tiempo. Hay que afrontar la presión, la incertidumbre, la ansiedad o el manejo del rechazo. “Si una persona hace un análisis racional de si debe emprender o no, la respuesta es que no. Implica un sacrificio muy alto”, dice Kazah.
“Los emprendedores sufren trastornos mentales mucho más que cualquier otra persona”, señala Kenna. No hay muchos estudios al respecto, pero en 2015, Michael A. Freeman, psiquiatra de la Universidad de California en Berkeley, encontró que 72% de los emprendedores en Estados Unidos tenía algún tipo de problema de salud mental.
Además, el piso no es parejo para todos y es que falta diversidad en el ecosistema. Del lado de los fondos, tan solo en México, 91% de las personas que toman decisiones en los equipos de inversión son hombres, según un estudio de la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap). Del lado de los unicornios en Latinoamérica, solo 6% tiene una mujer cofundadora, de acuerdo con Endeavor.
“La barrera más importante que las mujeres enfrentan es la del acceso a financiamiento e inversión. No es un secreto que solo 2% de inversiones en capital se dan en empresas lideradas por mujeres”, comenta Ramírez. Además, según la radiografía del emprendedor de la ASEM, una de las razones del fracaso de las emprendedoras -que no aparece entre los factores de los hombres- es la falta de tiempo, “por toda esta cultura del cuidado [de la casa, de la familia]”, dice Ramírez.
No solo es un tema de género, también hay poca diversidad en cuanto a nivel socioeconómico y de estudios, del perfil del propio emprendedor. “Así se arranca el ecosistema, con gente con un cierto privilegio para soportar el potencial fracaso que hay en el camino al éxito, porque es gente que si la compañía cuando nace no tiene éxito, tiene un soporte tanto económico como social, como académico, que les permite aguantar más tiempo o volver a reconfigurar”, señala Speranza.
Sin embargo, Kazah considera que se están abriendo caminos. Si bien la falta de capital frenará a nuevos emprendedores, cada vez más fondos creen en el ecosistema tecnológico de Latinoamérica y buscan a aquellos que están haciendo la diferencia. Un ejemplo de ello es Brasil, donde aumenta el número de compañías fundadas por personas que estudian en escuelas públicas. “Las cosas se están empezando a nivelar. Así se recupere un poco está situación [económica], en unos dos años, vamos a empezar a ver una democratización”, asegura Kazah.
Para crecer, los emprendedores no solo requieren de capital, sino también del equipo que les acompañan. “Somos deficitarios en el talento que necesitamos para crecer”, afirma Noel. Juana Ramírez coincide en que hay una crisis de disponibilidad de talento para las scale-ups y apunta que hace falta una mayor profesionalización de los equipos para que las empresas puedan demostrar su capacidad.
Este desafío no solo es de la región, sino de todo el mundo. “Para poder crear valor en esta industria uno tiene que escribir líneas de código y los desarrolladores faltan. La gente de Google solía decir que si hubiera en el mundo el doble de ingenieros que hay ahora, estarían todos contratados igual”, señala Kazah.
A la par, no hay que dejar de mirar hacia la regulación. “En cualquier país del mundo, está un paso detrás de innovación, porque es reactiva, mientras que la innovación es proactiva”, dice Speranza. Por eso es que el ecosistema emprendedor es necesario en cualquier economía, porque reta el statu quo del sistema.
Hay muchos problemas por resolver, pero el entorno es optimista. “No hay nadie mejor para esto que los emprendedores y, sobre todo, los que levantaron rondas, que tienen fondeo, que tienen algo de cicatrices de guerra”, asegura Speranza. Y una cosa sí es clara para todos: no habrá obstáculo que destruya lo que ya se ha construido, el ecosistema emprendedor en la región continuará fortaleciéndose y los unicornios seguirán emergiendo, aunque a un ritmo más moderado. “Todo empieza por creer que se puede. El hecho de que existan unicornios es importante, porque habilita a toda una generación a creer que se puede”, dice Noel.
ILUSTRACIONES: Alberto Caudillo / DISEÑO Y PROGRAMACIÓN WEB: Evelyn Alcántara / COORDINADOR DE FOTOGRAFÍA: Betina García