Beatriz Patrón


Directora de Talento y Cultura


SIGMA


De giros inesperados y éxitos trabajados

Con más de 20 años en Sigma, Beatriz Patrón no deja de aprender y de buscar transformar no solo la vida de los colaboradores de la empresa, sino de quienes la rodean.

Foto: Anylú Hinojosa-Peña

POR: Luis Alberto Zanela

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a vida que Beatriz Patrón Guerrero soñaba de pequeña no es precisamente la que vive ahora, pero si en algo no se equivocó, fue en que sería feliz. Nacida en Mazatlán y adoptada por Monterrey desde niña, su andar ha estado lleno de giros, unos esperados y otros no tanto, como haber estudiado Agronegocios. “Yo arranqué la carrera sin tener muy claro qué quería estudiar. Quería ser médico y luego desistí de esa idea”, detalla la egresada del Tecnológico de Monterrey que, incluso, quería ser neuropediatra.

La idea no sonaba tan descabellada para una joven de 17 años que se veía casada y con una familia numerosa a temprana edad. A sí misma se define como “una persona muy dedicada, con mucho amor, mucha pasión y muy comprometida”, lo cual la ha llevado desde muy joven a afrontar los vuelcos que ha tenido su vida. Al final, lo suyo fueron los números, tanto, que hoy influye en la vida de 48,000 colaboradores como directora de Talento y Cultura de Sigma, donde han transcurrido sus últimos 20 años laborales ocupando 14 posiciones, pasando por ventas y marketing o abriendo nuevos negocios.

Pero antes, vivía otro sueño que se vio cortado. Poco antes de salir de la universidad entró como trainee a Cargill en la Ciudad de México, empresa que le permitía conocer más de lo que había estudiado y en la que rápidamente se colocó en el área comercial y también en el análisis de la producción de aceite de soya y sus residuos, así como temas relacionados con el maíz. Pero la capital no la trató bien. El 25 de julio de 2000, Patrón fue secuestrada y se vio obligada a regresar a Monterrey, con 22 años. “Ha sido, hasta hoy, de las renuncias laborales más difíciles de mi vida”, dice. “Me hacía mucha ilusión estar ahí, era el dream job en la dream company”.

Con su regreso a tierras regias llegaron nuevas oportunidades laborales. Y cinco años después de aquel retorno apareció la oportunidad de entrar a Sigma, mientras su vida personal daba otro giro. Se había comprometido con el que fue su primer marido, de quien se divorció tras año y medio después de frustrar su sueño de una maestría en Stanford para la que había conseguido una beca por parte de Sigma. “Decidí apostar por mi vida personal e hice una maestría en el IPADE, que, la verdad, estoy muy orgullosa de ella”.

Una carrera en ascenso

Con la convicción de que la plenitud no vendría solo de estar en familia, Patrón comenzó una trayectoria en Sigma, que cerró 2025 con ingresos por 9,174 millones de dólares y un crecimiento del 4% interanual. Hace tres años recibió una llamada de Rodrigo Fernández, director general de la empresa: “Acompáñame a transformar la compañía”, le dijo. Y encajó perfecto con la visión que Patrón tenía tras haber sido la cabeza de Recursos Humanos. “Puedo impactar gente, familias, sistemas y comunidades”, pensó. “Y eso es perfecto para mi trabajo”.

La oportunidad llegaba tras un coaching que Patrón tomaba en búsqueda del propósito de su vida. No quería decir al final de ella que solo había vendido jamones y salchichas, quería más, pero con legado, así que puso manos a la obra en el nuevo puesto como directora de Talento y Cultura. “Lo primero es todo nuestro cambio cultural, diseñado para conectar el propósito de la persona con el propósito de la compañía”, sostiene. “Y los cambios que son de capacidad, de skilling, de mentalidad, están centrados en la persona, y cómo esa persona puede ser mejor, independientemente de que ya no esté en la empresa”.

Patrón se da cuenta de que cumple este objetivo cuando la gente se le acerca para decirle que son una mejor versión de sí mismas. “Cuando te hablan por teléfono, te llega un correo, uno solo o 10 y te dicen: ‘Bea, este tema me cambió la vida’. Y entonces es cuando digo que con una sola personita que te escribe y te lo reconoce, se me llena el corazón y es una satisfacción que no se compara con nada”, dice convencida de que está, a su vez, transformando a la organización a través de mejores colaboradores, con más retención.

Patrón además se convirtió en la primera mujer en ser parte del equipo de alta dirección en Sigma, por lo que considera que abre espacios para todas las demás empleadas y eso lo palpa con sus mensajes. Así que, con la experiencia acumulada, la ejecutiva supo que podía hacer más y vinieron no solo las mentorías para más mujeres, sino cambios para ellas. “Dentro de la compañía, muy focalizada a identificarlas, a generar las estructuras que les permitan la flexibilidad y el willingness de querer seguir”, detalla. “Acomodar la organización para que sea un lugar donde se empoderen”.

Pero estos cambios no han venido solos, se ha preparado y ha crecido también laboralmente. “He estado buscando más networking donde pueda influenciar. Estoy en 50/50 Women on Boards y ya he tenido dos mentoras”, afirma Patrón, cuya carrera dio otro giro al conseguir hace año y medio una silla en el consejo de administración de Grupo Gigante, donde también es presidenta del comité de Prácticas Societarias. Además, es consejera de Cintermex y ha formado parte de organismos como la Caintra Nuevo León.

“He sido afortunada como consejera, no solo por estar dentro de las sesiones de consejo, sino que he tenido la oportunidad de meterme en las entrañas de la organización y platicar con sus ejecutivos”, afirma. “Y no solamente transformar en mi compañía, sino en otras”.

Patrón considera que su impacto aún no ha acabado. “Todavía no he terminado de crecer. Creo que también me falta ser mejor ejecutiva, aprender cosas”, asegura la directiva, quien no descarta convertirse en coach de vida y seguir disfrutando de los asados en familia los martes, al lado de su esposo publicista, a quien considera un gran chef, y de sus dos hijos. Las amigas de Monterrey y los viajes también están incluidos.