UN CICLO
PARA CUIDAR

UN CICLO
PARA CUIDAR

La estrategía de T-Systems México para proteger a las personas que colaboran en la empresa no se queda solo en los beneficios tradicionales.

Por: Rosalía Lara

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La menstruación y la menopausia han permanecido prácticamente ausentes de la agenda corporativa durante décadas, a pesar de tratarse de procesos naturales de millones de trabajadoras y que inciden de forma directa en su bienestar, su productividad y su permanencia en el empleo.

De acuerdo con la Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual, elaborada por Essity, UNICEF México y Menstruación Digna México, el 26% de las participantes dejó en algún momento de asistir al trabajo o de atender alguna actividad laboral debido a la menstruación. Además, el 67% de las mujeres experimenta afectaciones en su desempeño laboral debido a los síntomas del climaterio, según el ‘Estudio sobre los efectos de la transición a la menopausia’, del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en México, Sin Reglas, Essity y Bayer.

Ante esta realidad, Expansión ESG incorporó cuatro nuevos reactivos al ranking Empresas Responsables, desarrollados con el acompañamiento de Essity, Sin Reglas y Menstruación Digna México, para identificar si las compañías cuentan con políticas y acciones concretas para acompañar las distintas etapas del ciclo de vida de las mujeres y reconocer no solo a quienes van más adelantadas en este tema, sino también a quienes ya avanzan en el camino.

De las participantes en el listado, solo el 25% cuenta con acceso gratuito a productos de gestión menstrual e incontinencia y el 13% tiene una sala de descanso para manejo de síntomas menstruales o de menopausia, pero, para T-Systems México, la empresa con mayor puntuación en este rubro este año, el tema no es nuevo y lo han abordado de manera integral desde 2024.

El punto de partida fue el cumplimiento de las normas NOM-035, que obliga a los centros de trabajo a identificar, analizar y prevenir los riesgos psicosociales. Marcela Velasco, VP de Recursos Humanos de la empresa, explica que el camino ha sido de prueba y error, algunos programas tuvieron buena recepción, otros fueron modificados o eliminados. Se trata de escuchar, probar y corregir, afirma.

Al inicio, la compañía realizó programas dirigidos específicamente al desarrollo de las mujeres, como capacitaciones para líderes, pero detectó que el desarrollo profesional era solo una parte de la conversación y la estrategia comenzó entonces a incorporar temas como salud y bienestar.

Entre 2025 y junio de 2026, la empresa reportó más de 500 consultas médicas para mujeres, con orientación en asuntos como menopausia, salud sexual y menstrual. También realizó estudios preventivos, talleres y capacitaciones de sensibilidad en todos los niveles, además de habilitar espacios como un cuarto de lactancia, consultorio médico y una sala de reposo.

También estableció días específicos para que las mujeres pudieran trabajar desde casa durante su menstruación. Sin embargo, Velasco cuenta que una encuesta interna reveló que algunas mujeres no los utilizaban porque les daba vergüenza explicar a sus jefes que necesitaban ausentarse por su menstruación. La solución fue crear Magenta Day, un beneficio que permite trabajar desde casa por distintas razones personales. El objetivo fue proteger la privacidad y mantener la posibilidad de utilizar el beneficio.

La apertura de conversaciones sobre menopausia y menstruación fue recibida inicialmente con cautela. Velasco cuenta que existía incertidumbre sobre la respuesta que tendría hablar abiertamente del tema, especialmente, en un sector históricamente masculinizado. La resistencia, dice, no desapareció automáticamente. “Ha sido difícil porque, culturalmente, incluso ahora que estamos en tiempos diferentes, todavía hay muchos sesgos”.

Pero la participación de hombres en las conversaciones ayudó a ampliar el alcance y a generar mayor empatía y confianza en el equipo. Al abrir estos temas a toda la organización, explica Velasco, la información deja de ser un asunto exclusivo de quienes atraviesan estos procesos vitales y se convierte en una herramienta para entender mejor a las personas. Velasco destaca que un colaborador se acercó a contarle que los talleres le ayudaron a entender no solo a su equipo, sino también la situación por la que atravesaba su esposa.

Para Velasco, todo eso ha permitido cuestionar estereotipos y evitar que situaciones propias del ciclo de vida de las mujeres se interpreten como falta de estabilidad o capacidad profesional y ayuda a construir un entorno en el que las personas se sienten con mayor libertad para hablar de lo que viven y en el que quienes lideran cuentan con más elementos para acompañarlas.

Aunque las iniciativas son relativamente nuevas y aún no se cuenta con datos sobre los efectos en la productividad, para Velasco, el principal indicador, por ahora, es la confianza. “Creo que el mayor KPI que no se puede medir en números, pero que sé que hemos logrado con esto, es el nivel de confianza que las personas sienten que nosotros, como organización, les estamos dando”, afirma.

Además, atender las distintas realidades de las personas, dice, fortalece la cultura, mejora la capacidad de atraer talento y consolida a la empresa como un lugar donde las personas se sienten escuchadas y respaldadas.