¿Y ahora qué estudio?



El MBA ha sido el programa emblemático cuando se trata de acelerar la llegada a puestos de dirección, pero, en el nuevo mundo, las opciones se multiplican.



Por: Ivonne Vargas Hernández

C​​uando José Mauricio Valdez Mendia, licenciado en Ciencias de la Computación, con especialización en Ingeniería en software, cursó un MBA de tiempo completo en el IPADE, hace más de una década, lo hizo con la intención de mejorar su red de contactos y acelerar su llegada a puestos de liderazgo. “En ese momento no había muchas oportunidades para desarrolladores, así que busqué un programa para conectar con los mejores empresarios. Y eso, más conocer el método del caso, fue la mayor aportación que el máster me dejó”, cuenta.

Su apuesta le significó grandes pasos en su carrera. Ha trabajado como líder en proyectos para empresas como HSBC, Liverpool y Gentera hasta lograr su posición actual como Chief Transformation & Digital Officer en Microsoft, operando la cuenta de Walmart para Latinoamérica. Reconoce que la maestría en administración de empresas, o MBA, ayuda a crecer rápidamente porque el programa homologa conceptos de negocios y de liderazgo útiles para diversas industrias y sectores, “sobre todo, cuando se viene de una carrera técnica”, dice.

También mantiene un valor importante de acreditación para trabajar en varios mercados, opina Alejandro Cruz, egresado del MBA de Alliance Manchester Business School, la escuela de negocios de la Universidad de Manchester, y director de procesos digitales y ágiles para la industria farmacéutica. “A mí me ayudó a trascender en mi carrera y a obtener un puesto ejecutivo en el extranjero, y si bien el MBA no demuestra todas las capacidades, sí da credibilidad. Es el primer paso para conseguir roles de alto valor para organizaciones internacionales”, cuenta el directivo, que trabaja en República Checa.

CAPACITACIÓN CONSTANTE. José Mauricio Valdez estudió un MBA y luego optó por actualizarse con programas con una duración menor. FOTO: Antonio Cruz.

Pero ese legado del MBA, sobre todo centrado en la conexión presencial, sufrió un impacto por la crisis sanitaria, que exigió a las escuelas de negocios y a los candidatos tomar nuevas decisiones en un escenario de incertidumbre. Valdez Mendia se cuestionó cómo seguir con su crecimiento profesional, especializándose en marketing y machine learning, entre otros estudios, por considerar que esta mancuerna le permitiría mantener su visibilidad en puesto de liderazgo.

Eligió la Kellogg School of Management, de la Universidad de Northwestern, pero con un programa de duración menor al año. “No me preocupa llegar a ciertos puestos, eso lo pensé en el MBA”, afirma. Pero tampoco quiere ser un adaptador de tendencias secundario, sino un líder en inteligencia artificial, y encontró en los programas cortos un apoyo que contribuye a ese objetivo, manteniéndose actualizado con habilidades acotadas, en este caso, de marketing.

El mercado se reconfigura

El informe ‘Demand for MBA and Business Master’s Programs: Insights on Candidate Decision Making’, que incluye 8,430 encuestados por el Graduate Management Admission Council, la entidad que realiza el examen de admisión GMAT, da cuenta de cierta reconfiguración en la intención de estudiar un MBA o elegir otro tipo de máster y cursos. Si bien las maestrías de negocios siguen siendo la primera opción para estudiar (65% así lo reconoce y, de ellos, 46% prefiere el programa de tiempo completo), el porcentaje de profesionales que elegirían otros programas de negocios para continuar su formación va en aumento, con 32% con esta intención en 2021 frente a 20% en 2019.

Incluso, el número de candidatos internacionales que decidieron aplazar su decisión de inscribirse en un MBA creció 8% en 2021 en comparación con el 3% en 2019. “La demanda de un MBA pudo cambiar en un contexto de recesión económica inducida por la pandemia”, cita el informe en el que se incluyen 556 entrevistados de América Latina.

8%

MÁS CANDIDATOS INTERNACIONALES APLAZARON SU MBA EN 2021.

INCAE Business School, que tiene sede en Costa Rica y Nicaragua, vivió este escenario. Diana Bonell, gerente de Decanatura de Educación Ejecutiva, comenta que, aunque estudiar un MBA suele ser una decisión contracíclica, es decir, el número de interesados se incrementa cuando la economía entra en crisis y disminuye nuevamente cuando la situación pasa, la crisis del covid-19 tuvo un impacto diferente en los programas, empezando por la incertidumbre de la presencialidad o los viajes al extranjero. “De recibir estudiantes que viajan de al menos 16 nacionalidades diferentes, esa decisión se ha visto postergada, primero, por las restricciones de viajes, y hoy, por el home office, entre muchas otras razones”, comenta.

Las disrupciones producidas por el covid-19, los desafíos geopolíticos, las demandas de formación más especializada y las altas expectativas de los estudiantes por una experiencia online de gran calidad, “crearon verdaderos tsunamis en la industria de la educación ejecutiva en general y a nivel global”, apunta Bonell.

Laura Iturbide, directora del Instituto de Desarrollo Empresarial Anáhuac, de la Universidad Anáhuac, considera que la educación ejecutiva vivió, de 2019 a la fecha, el ‘destape’ de la necesidad de los estudiantes de aplicar más rápido los conocimientos, lo que modifica el tiempo y el formato de los programas que eligen. Esto, a su vez, “generó otro tipo de oferta, la de programas más cortos y enfocados a ganar skills específicos”, refiere.

La tercera edición del informe ‘El futuro de los empleos’, publicado por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) en 2020, por ejemplo, destacaba que al menos la mitad de los profesionistas, sin importar su cualificación, deberán actualizar sus competencias para 2025, debido a los impactos que generó la pandemia y a la creciente automatización de los empleos.

“La digitalización, al realizar todas las actividades desde casa, trajo consigo una aceleración en la capacitación, y se dio una revolución en la adquisición de conocimientos y habilidades, sobre todo, en torno a la tecnología, la ciberseguridad, la resolución ágil de procesos y la gestión de personas”,

EXPLICA JULIO PEÑA, VICERRECTOR DE LA UNIVERSIDAD TECMILENIO.

Juan Arenas, director del Centro de Desarrollo de Competencias del TecMilenio, que inició operaciones en 2021, agrega que las universidades y las start-ups que ofrecen capacitación en plataformas digitales, las EduTech, “han observado que la cantidad de personas ávidas por conocimientos para mejorar sus competencias y hacer cambios laborales es muy amplia frente al número de personas que hoy están siendo atendidas”. De ahí que se vuelva cada vez más interesante poder incorporar modelos de inteligencia artificial (IA) que permitan mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje y la experiencia de los usuarios en línea.

INCAE Business School dedicó 2020 y 2021 a crear nuevo material para toda la comunidad que continuó en línea su programa MBA. También decidió agregar una especialización en liderazgo en ambientes de incertidumbre, “lo que ayudó, de forma considerable, a que los estudiantes que se graduaron en 2021 tuvieran tasas de colocación muy por encima de lo esperado, ante el ritmo pausado de la recuperación económica”, explica Bonell.

En México, el IPADE registró 1,900 participantes en sus opciones de educación ejecutiva, con 440 alumnos capacitándose en finanzas, para desarrollar estrategias ante situaciones de crisis, mientras que 840 alumnos quisieron aprender más retos y dinámica de la empresa familiar y 620 se inclinaron por aprender sobre negociación, arte y ciencia. Todo en línea, pero también con una marcada tendencia a elevar la oferta ejecutiva con cursos cortos, que no guardan relación con los 22 meses, por ejemplo, que dura el MBA de tiempo completo en la escuela de negocios, o el part time de un año en la EGADE Business School, del Tec de Monterrey.

El cambio empezó al transformarse el formato presencial en digital y continuó como una reconversión para la educación ejecutiva en general, que respondió a la necesidad de regresar a ese ‘futuro del trabajo’ que ya era latente desde la pandemia, y el cual demanda el desarrollo de nuevas habilidades para dar respuesta a problemas de manera más inmediata o vivir la reasignación de roles en tareas laborales en forma exprés.

En 2020, comenta Iturbide, de la Anáhuac, surgió un boom por estudiar finanzas, en 2021, el enfoque estuvo en ventas. Este 2022, precisa, las escuelas, empezando por el instituto que ella dirige, se preparan para incrementar la oferta de educación diseñada “para las personas que están ávidas de ganar competencias para diversificar sus servicios o ser más competitivo en temas salariales”. El Instituto de Desarrollo Empresarial Anáhuac atiende anualmente a 3,500 profesionales que buscan certificados o diplomados cortos, mientras que el programa MBA de tiempo completo en la Anáhuac presentó un 20% menos de aplicaciones que en 2019.

32%

DE LOS SONDEADOS POR EL GMAT OPTAN POR UN PROGRAMA DIFERENTE DEL MBA.

Iturbide define, en este momento, la educación ejecutiva como una necesidad de formarse en learning by doing, es decir, vivir la experiencia y resolución de desafíos en la clase al momento.

Las escuelas de negocios están reaccionando a los cambios del mercado. Lee Newman, decano de la española IE Business School, señala que la tendencia a la especialización es un claro ejemplo de las “fuerzas” que están desafiando a las escuelas. Y agrega que existe un interés por parte de los reclutadores por captar perfiles con habilidades transversales. “Pondremos énfasis en que los candidatos encuentren en el programa ‘habilidades de impacto’, lo que un profesional de negocios necesite para hacer que las cosas sucedan en el lugar de trabajo, independientemente del lugar donde labore”.

Teresa Martín-Retortillo, presidenta de IE University, ejemplifica que los programas que están teniendo una mayor demanda son cursos más breves que una maestría de tiempo completo y están enfocados en liderazgo y estrategia, así como aquellos especializados en datos y transformación digital.

Lo anterior sin considerar la plusvalía que representa dominar un idioma adicional a la lengua materna, preferentemente el inglés, en el mundo laboral; en especial cuando el objetivo es una posición de liderazgo, empresas transnacionales o grandes firmas tecnológicas.

Las nuevas opciones

Nuevos proveedores de educación ejecutiva están ingresando al mercado. En el pasado, la atención se centró en las escuelas de negocios y las empresas de formación establecidas. Ahora, las consultorías, las firmas de búsqueda de ejecutivos y las empresas de tecnología también ofrecen una posibilidad acotada de aprendizaje y la medida de nuevas demandas, haciendo que la oferta se multiplique.

Estos son algunos ejemplos.

Entre las alternativas que han ganado terreno con la digitalización del conocimiento, en una dinámica de trabajo primero desde casa y después en un modelo híbrido, se encuentra la oferta que integra edutainment, que combina educación con elementos de entretenimiento para potenciar el aprendizaje. Y en este esquema también toman relevancia las ‘microcredenciales’, enfocadas en desarrollar una competencia específica.

Es lo que impulsa el Centro de Desarrollo de Competencias, de la Universidad TecMilenio, que inició operaciones en 2021, con un modelo

que combina enseñanza online con presencial. Con más de 950 certificados, así como rutas de formación en un modelo apilable de conocimiento, es decir, en las que el estudiante puede decidir qué habilidades necesita desarrollar para mejorar su perfil, este año pretende certificar a más de 32,000 personas, entre líderes de mandos medios, gerentes, coordinadores, subdirectores o líderes de planta, entre otros.

“Es una certificación que permite a las personas demostrar mayor competencia sobre un área en el mercado laboral”, señala Juan Arenas, vicerrector de Educación Abierta y Director del CDC TecMilenio.

Un estudio de la Northeastern University, aplicado a 750 líderes de recursos humanos en Estados Unidos, mostró que el 64% de las empresas consideró que las microcredenciales demuestran un compromiso con el aprendizaje permanente, ya que se enfocan en habilidades específicas usualmente orientadas al entorno laboral y a las competencias que buscan las empresas.

Cambio inminente

Esa ‘fascinación’ por una formación más corta no es nueva, pero sí más visible por tres razones, dice Martín-Retortillo. La primera es la velocidad con que cambian algunas funciones por la digitalización y la pandemia; la segunda es la creciente oferta de buenos programas en el mercado abierto que hace que los profesionales no tengan que esperar a que su organización los forme. Por último, dada la gran rotación y la creciente flexibilidad del mercado laboral hay una mayor toma de conciencia por parte de los propios profesionales de que son ellos o ellas los responsables de gestionar su carrera a largo plazo.

Pero el cambio es tal que Julio Peña opina que en un periodo de cinco a 10 años los programas largos tenderán a desaparecer y serán remplazados por otros enfocados en transformación digital y de empleabilidad. Y se apuesta por especialidades. “La gente empieza a buscar programas apilables”, afirma. Los profesionales seleccionan las habilidades y competencias que requieren y generan nuevas rutas personalizadas de formación.

Y es que, aunque haya una adaptación de formatos, de especializaciones, la competencia hacia el MBA tradicional es evidente. Luc Theis, director general de la Deusto Business School, señala que el MBA experimenta cierta crisis porque se enfrenta a una competencia de productos que responden a las necesidades de los alumnos.

Habilidades para ascender

Y las plataformas educativas digitales, que nacieron primero muy centradas en las necesidades individuales, han volteado a nuevos modelos de negocios, como la educación corporativa. En el caso de Udemy, por ejemplo, aunque no es la única, abrió su división Business, con acuerdos con 11,600 empresas y organizaciones (como Glassdoor, GoFundMe, On24, el Banco Mundial o Volkswagen) que acceden a sus cursos cortos sobre marketing, liderazgo y gestión, operaciones IT o productividad laboral.

“Los proyectos de transformación digital se redujeron de 400 días de implementación a solo 60, lo que significó un desafío para los colaboradores, quienes tuvieron que reaprender, tanto para utilizar diversas herramientas tecnológicas como para ganar power skills. Había que ir a algo más rápido y puntual”,

DICE RAPHAEL SPINELLI, DIRECTOR REGIONAL PARA AMÉRICA LATINA DE UDEMY BUSINESS.

OBJETIVO. Alejandra Rodríguez cursó un programa más breve que la maestría para alcanzar una meta de crecimiento a corto plazo. FOTO: Cortesía.

Felipe Cuadra, cofundador de Rankmi, plataforma enfocada en automatizar procesos de gestión de personal, remarca que la forma en la que se entrena a una persona directiva cambió, transitando de la noción de capacitación larga a cursos cortos, a través de los cuales se atomiza el desarrollo de habilidades en conocimientos pequeños. “Esto nos hace pensar en cómo ha cambiado el rol de las plataformas y las escuelas, incluyendo las de negocios, porque lo que está pidiendo el mercado es algo completamente distinto. La estrategia de las plataformas es que la persona se convierta en un consumidor de largo plazo”, indica.

En su opinión, la capacitación ahora es desde el empleado, es decir, la persona se ve en la necesidad de entender cuáles son las propias capacidades y habilidades que debe desarrollar. Esto fue lo que le sucedió a Alejandra Rodríguez, que eligió el certificado en Fundamentos de Psicología Positiva, aun cuando consideró hacer primero una maestría más larga. “Es algo que, sin duda, tengo en mente, pero tenía una meta de crecimiento en la empresa más a corto plazo y decidí optar por aquello que me daba la competencia para moverme a otra posición”, cuenta.

60%

AUMENTÓ ESTE AÑO EL NÚMERO DE APLICACIONES EN COLLECTIVE ACADEMY.

Antes de la certificación, Rodríguez se dedicaba a capacitar a los colaboradores de primer ingreso en la empresa CompuSoluciones, pero durante la pandemia decidió estudiar para aplicar a otra posición en Desarrollo de Talento. “Tener un conocimiento diferente te ayuda a levantar la mano. Te genera intención para asignar a otros roles y eso lo logré capacitándome con una metodología corta pero puntual”, afirma.

El MBA sigue siendo relevante, pero los ejecutivos están reconsiderando el hecho de pagar un programa tradicional, en vez de apostar por una plataforma que en poco tiempo te da los conocimientos de negocios, asegura Pato Bichara, CEO de Collective Academy, que oferta un máster de negocios de tecnología en línea, y que este año registró un alza de 60% en el número de aplicaciones. “Se enseña a la gente herramientas para hacer mejores preguntas”, comenta Bichara.

En opinión del CEO de Collective, “la pandemia dio lugar a otro cambio, que impacta los programas largos y tradicionales, y es que el alumno aprendió que puede ganar el conocimiento de forma asincrónica”. Es decir, cada estudiante aprende a su ritmo y con diferentes herramientas.

CAMBIO. Pato Bichara, CEO de Collective Academy, señala que la pandemia mostró que se puede aprender más allá del aula tradicional. FOTO: Diego Álvarez.

EL online SE VUELVE MÁS BUSINESS

EL online
SE VUELVE MÁS BUSINESS

Otra manera de incorporar conocimiento es a través de la renovada oferta académica de las plataformas educativas digitales, las EduTech, que evolucionaron de solo ofrecer cursos individuales para mejorar ciertos conocimientos y habilidades a sumar nuevas divisiones de negocio, enfocadas en crear cursos para las empresas y que se vuelven trajes a la medida de las compañías y sus necesidades de capacitación del talento.

El estudio ‘Tecnología educativa en América Latina y el Caribe’, publicado en diciembre por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y HolonIQ, señala que el ecosistema EduTech en la región está formado por más de 1,500 empresas. México es el segundo mercado con un mayor número, con 11% de

las EduTech de la región. Brasil es el gran gigante, con 62%. Además, en 2021, los fondos de venture capital invirtieron casi 500 millones de dólares, seis veces el promedio de los cinco años anteriores.

“El mercado laboral es la categoría líder para la inversión en la región, un factor consistente con las tendencias globales que, de igual manera, expone la brecha de habilidades identificada en la región. Además, los empleadores están adoptando soluciones de EduTech y ven vínculos claros con la productividad, mejora de las habilidades (upskilling y reskilling), actualización de las habilidades y el apoyo a un entorno de trabajo posterior al covid-19”, señala el informe.

Entonces, ¿para quién es el MBA?

La pandemia fue un antes y un después en los programas de grado, el MBA y la educación ejecutiva. El avance tecnológico puso de relieve contenidos diversos y de todo el mundo, pero el MBA sigue jugando un papel importante para transformar la carrera laboral de quien busca liderar una empresa y crecer con una dirección más consciente y sustentable, comenta Ernesto Bolio, director del Fulltime MBA del IPADE (Mede). “Todos estos conceptos no se aprenden de un día a otro. Un proceso de transformación requiere de mayor perseverancia para crear ciertos conceptos. El MBA es para quienes buscan la carrera de empresario”, dice.

“El programa te da otros valores, que siempre permanecerán, como la posibilidad de ser mentor y aprender de las experiencias de negocios de los alumnos, pero para hacer frente a los retos de actualización, hay que combinar un programa de este tipo con cursos independientes si uno se quiere desarrollar en nuevos roles”,

INDICA ALEJANDRO CRUZ, CON LA EXPERIENCIA COMO EGRESADO DEL MBA DE LA ALLIANCE MANCHESTER BUSINESS SCHOOL.

Para Laura Iturbide, de la Anáhuac, ahora hay un desdén hacia el MBA y señala que se suele decir que en México no es necesario porque 99% de las empresas son pymes. Sin embargo, destaca su carácter multidisciplinario: “Ser un líder orgánico que fragmenta el conocimiento hacia diferentes áreas no se logra con cursos cortos”, aclara.

El futuro avanza hacia la coexistencia de modalidades formativas, pero todos los especialistas consultados insisten en la necesidad de impulsar la cultura del autoaprendizaje. Y, en esa premisa, las escuelas de negocios tienen que repensar muchas de sus suposiciones más preciadas. El método del caso continuará “porque es la máxima opción para ayudarte a identificar problemas y suponer una solución, lo que te permite tomar decisiones inmediatas. Ese nivel de discusión no se da en programas cortos, y eso siempre será un atributo del MBA”, comenta José Mauricio Valdez.

Pero no bastará con leer sobre un caso de estudios y debatir, reconoce Iturbide. “Es interesante revisar un caso de Harvard, lo que ayuda a ordenar sistemáticamente el pensamiento para tomar una decisión, pero eso ya no es suficiente. Las escuelas –en lo que respecta a MBA– quieren conversar con el CEO que ha presentado un importante crecimiento. Se busca la experiencia al momento”.

PROYECCIÓN. Alejandro Cruz dice que el MBA que hizo en Alliance Manchester Business School le ayudó a tener un puesto en el extranjero. FOTO: Cortesía.

La flexibilidad, el ‘mantra’ en las escuelas de negocios

Las escuelas de negocios solían estar más impregnadas de tradición, enfocadas en el largo plazo, pero la pandemia las obligó a romper el libro de reglas para garantizar que las clases pudieran continuar. “Lo que hizo la pandemia fue liberar espacio para la innovación y dar conocimientos con formatos más flexibles, como lo demanda el mercado laboral”, dice Laura Iturbide.

Los centros que ofrecen el MBA han tenido dos años para renovar sus planes. El área de Innovación del IPADE, por ejemplo, reforzó una alianza estratégica con otros agentes para establecer una metodología propia y un diseño ágil de enseñanza. Su modelo digital incluye enfoques en diversas plataformas, uso de simuladores y unificación de formatos Canvas, entre otras posibilidades.

La INCAE lanzó en 2021 una maestría en Analytics, Innovation and Technology Management (MAIT), que integra una preparación de herramientas claves para la cuarta revolución industrial con habilidades gerenciales y de toma de decisión. “Es una combinación poco usual y atractiva, a dos meses de finalización de clases, ya más de un 70% de los estudiantes están colocados”, dice Diana Bonell.

Otras escuelas han desarrollado programas de microaprendizaje personalizado, materiales en video como complemento del MBA. La española ESADE Business School ahora brinda la opción de cursar el MBA en 12, 15 o 18 meses. La apuesta de las escuelas de negocios es flexibilizar el tiempo y los modelos con los que se aprende.

¿Qué dicen los reclutadores?


Tres headhunters hablan de las tendencias en el empleo, lo que buscan las empresas y lo que demandan los empleados.

CONOCE MÁS DANDO CLICK EN CADA PERFIL




Créditos:

FOTOGRAFÍAS RECLUTADORAS: Laura Garza, Antonio Cruz / ANIMACIÓN: Nayeli Araujo/ DISEÑO Y PROGRAMACIÓN WEB: Salvador Buendía / COORDINADORA DE FOTOGRAFÍA: Betina García