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scar G. Zato ha visto, a lo largo de su trayectoria, cómo el talento, la capacidad y el compromiso de muchas personas quedan en segundo plano cuando no existen entornos seguros o cuando el miedo a no encajar condiciona quiénes son en el trabajo. Esas experiencias, dice, le dejaron claro que el silencio no genera cambio.
El directivo reconoce que hubo momentos de su carrera en los que ser abiertamente parte de la comunidad LGBT+ representó un reto adicional. Su formación y los primeros años se desarrollaron en entornos tradicionalmente masculinos y conservadores, como el ámbito de la seguridad y las fuerzas del orden.
“La diversidad rara vez se nombraba y, en muchos casos, no encontraba espacio”, afirma. “Mostrarme tal cual soy implicó enfrentar silencios, prejuicios y la sensación de que debía demostrar el doble para que mi trabajo hablara por mí”. Eso fortaleció su convicción.
Como director general de Eulen México, cargo al que llegó en abril de 2024, el también presidente de la Cámara Española de Comercio en México para el periodo 2026-2030, señala que un eje central de su gestión ha sido la diversidad, la equidad y la inclusión como un componente estratégico del negocio y de la cultura organizacional.
Y en un momento en el que hay discursos públicos que cuestionan o minimizan los derechos de ciertos grupos y que han provocado retrocesos en la forma en que algunas empresas abordan estos temas, asegura que es fundamental continuar el trabajo en DEI. “El verdadero reto consiste en normalizar la diversidad”, apunta.