Una de las metas de la actual administración es lograr el rescate de Petróleos Mexicanos (Pemex). Esto ha implicado destinar millones de pesos del erario público a una empresa de la que hoy todavía se duda si podrá hacer frente a todas sus obligaciones sin apoyo del gobierno.
Pemex es catalogada como la petrolera más endeudada del mundo, con una deuda financiera que ha alcanzado los 2.2 billones de pesos en 2020, lo que representó el 18% de la deuda pública del país, según estimaciones del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
Este punto máximo se alcanzó durante el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien aseguró que lograría el rescate de la estatal. Sin embargo, la petrolera cerró 2024 con una deuda de 1.98 billones de pesos.
La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum estableció una nueva estrategia de apoyos para Pemex a fin de que la empresa redujera, gradualmente, sus deudas, sus retos operativos y de que pudiera llegar a operar sin necesidad de transferencias de la Hacienda Pública.
En agosto de 2025, el gobierno presentó el Plan Estratégico 2025-2035 de Pemex y destacó que, a partir de 2027, la petrolera tendrá los ingresos suficientes para pagar su deuda y presupuesto para inversiones.
La estrategia contempla el desendeudamiento de la empresa, alcanzar la producción de 1.8 millones de barriles diarios de hidrocarburos, aumentar la de combustibles para que pueda cubrir el 80% de la demanda y poner en operación las coquizadoras de Tula y Salina Cruz.
También incluye incrementar la producción de químicos y petroquímicos, ampliar la red de gasoductos, incursionar en la generación de otros tipos de energía, como solar, eólica y geotérmica, hidrógeno y biocombustibles, y la producción de litio presente en salmueras petroleras.
Para lograr todo lo anterior, se contempló un nuevo impuesto, el Derecho Petrolero para el Bienestar, en una tasa del 30%; también la emisión de notas precapitalizadas, con apoyo de Hacienda, para anticipar pagos de obligaciones en 2025 y 2026 y reforzar la liquidez de la empresa.
Además, establece mejoras operativas, optimización de procesos, financiamiento de la inversión productiva y el desarrollo de proyectos mixtos a través de un fondo de inversión para Pemex que solo en 2025 tiene recursos de hasta 250,000 millones de pesos con garantía del gobierno de México.
A solo seis meses de llegar a 2027, la pregunta es si la meta está cerca de cumplirse y qué tanto han mejorado, o no, las estadísticas de la empresa.
Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), comenta que las ligeras mejoras que ha presentado Pemex son resultados “artificiales”, es decir, no derivan de esfuerzos propios de la empresa, sino de los apoyos del gobierno federal, lo que no hace sostenible hablar de un rescate real.
En tanto, Gonzalo Monroy, socio director de la firma GMEC, coincide en que los resultados de Pemex no representan ninguna mejora, pese a lo que se pudiera presumir.
“No hay ninguna mejora en Pemex, ninguna, porque sabemos que las aportaciones de capital es lo que explica la baja de la deuda. Son 25,000 millones de dólares lo que le metieron a través de aportaciones del gobierno federal que se utilizó para la deuda de corto plazo”, puntualiza.