Casa Cova
un marco para el mar

Esta casa de descanso para dos familias enfrentó el desafío de hacer que su cercanía con la costa del Océano Pacífico fuera un deleite y no un riesgo.


Por Fernanda Hernández

El mar de Puerto Escondido es solo para valientes. Este destino de la costa de Oaxaca es apreciado por los amantes del surf, quienes acuden a las playas para montar algunas de sus grandes olas, que al igual que en otros destinos del Océano Pacífico, impone respeto por su fuerza.

“Lo que era fuerte e impactante era tanto ver el poder del mar como oírlo, entonces lo primero que se nos vino a la mente hacer fue enfatizar esta experiencia directa sensorial tanto de la vista como del oído y cómo hacerle un homenaje”, explica el arquitecto Alfonso Jiménez, del despacho anonimus, sobre Casa Cova, un proyecto residencial que se ubica justo a 70 metros de la costa, en Puerto Escondido.

La Casa Cova, que está pensada como una residencia de vacaciones para dos familias, está dispuesta en un terreno de 100 metro de largo por 35 metros de ancho.

“Al tener un terreno tan largo, surge la idea de enmarcar el mar. De qué manera a través de los diferentes espacios poder enmarcar esas experiencias que se tienen con el mar”, cuenta.

Aunque esta cercanía con el mar ofrece una vista espectacular, no viene sin riesgos. En Puerto Escondido ocurre un fenómeno llamado mar de fondo, que consiste en un oleaje largo y continuo generado por las tormentas en el mar y que se desplaza a lo largo del océano Pacífico. Esto causa olas muy grandes, un aumento del nivel del mar y marejadas. Este puede provocar inundaciones y que las playas prácticamente desaparezcan.

“Hubo que subir el terreno un metro y medio”, explica Jiménez. El arquitecto cuenta que además que esta decisión tuvo que ser acompañada de dos estrategias más para contrarrestarlo en la entrada principal y con el mar.

“Con el mar queríamos tener una relación más suave, más sutil con la arena. Eso nos permite que con los muros que enmarcan el mar y la jardinería, que es totalmente endémica, se trabaje de una manera mucho más en talud”.

Para la entrada final, y aprovechando que la vivienda está dividida para dos familias tener una doble entrada con escalinatas “lo que permite una entrada más poderosa que enfatice el desnivel y que recuerda a las construcciones prehispánicas”.

La casa está dividida en dos partes principales: la primera es un área común central grande, y dos brazos paralelos ubicados al costado del terreno que contienen las suites privadas. Casa uno de los pabellones consiste en tres suites. Cada suite principal tiene su propia vista enmarcada, del horizonte del Pacífico.

“Toda la parte central la consideramos para que las familias se conectaran y toda la parte frontal es esta alberca que se conecta (…) y que crea un gesto suave entre la división de los dos programas. Al final rematamos con la palapa que es la parte social”, detalla Jiménez.

Para lograr que el espacio social, que se encuentra al aire libre, contara con una temperatura confortable sin el uso de aire acondicionado, se usaron dos estrategias. La primera fue el uso de la palapa, una sistema constructivo de cobertura regional hecha de hojas secas de palmera, que ayuda bajar las temperaturas altas a solo 23 grados, proporcionando sombra y espacio para que el calor salga a través de la parte superior de la estructura. La segunda fue hacer perforaciones en el muro de concreto, algo lo que permitió además tener una fachada más interesante, de acuerdo con el arquitecto.

Cada uno de los dos pabellones cuenta con dos suites principales, que cuentan con una vista enmarcada al Pacífico. La tercer suite de cada división cuenta con un patio privado, que permite realizar otras activadles, o pasar tiempo a solas en un espacio abierto.

Benjamín Romano

Foto: Cortesía

Tradición más vanguardia

Mitla, un sitio arqueológico mixteco y zapoteco localizado a 40 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, fue una de las principales inspiraciones equipo que diseñó Casa Cova. “Nos enamoramos de estos patios y de esta profundidad que tienen los espacios, porque son muros muy largos, porque están contenidos”.

La fuerza del muro interesó especialmente a los arquitectos, así como la relación con los patios exteriores. Otra característica de Mitla que les llamó la atención, fueron los cambios de altura en las cámaras, unos de los pocos espacios interiores que siguen en pie en la construcción.

“Jugaban con las texturas de una manera muy interesante, los basamentos de doble altura normalmente eran espacios con texturas mucho más suaves. Del ojo hacia arriba, eran texturas con un trabajo increíble en piedra”, recordó el arquitecto.

Los arquitectos trataron de transportar este juego de texturas a la Casa Cova, con la combinación de de texturas más sencillas y otras más expresivas. “Decidimos, al concreto, colarlo con cimbras de duela de pino de primera, de hecho mezclamos duela de pino de primera y de segunda, para tener diferentes tipos de texturas y entonces enriquecer la textura del muro”.

Otro recurso de Mitla que usaron en la casa, fue el cambio de alturas en las habitaciones principales.

La luz de la playa, bastante intensa la mayor parte del año, también permite tener un juego de texturas bastante rico, cuenta Jiménez.

Una inspiración más fue la Casa Wabi, obra del arquitecto japonés Tadao Ando, premio Pritzker de Arquitectura en 1995, que está localizada también en Puerto Escondido.

“Los muros también juegan un papel sumamente importante, aunque aquí el muro es paralelo al mar, entonces las relaciones aquí son diferentes”, dice el arquitecto. “Cuando nosotros lo trasladamos a la casa, quisimos hacer lo contrario, generar perpendiculares que te rescaten la relación que comentaba al principio, de engrandecer al mar, de hacerle un homenaje”.

Los arquitectos no solo eligieron utilizar concreto por el tipo de texturas y acabados que otorga, sino por su bajo mantenimiento.

Otro material que se utilizó en la construcción, es el hueso de palma, que se usa en las construcciones de las comunidades vecinas a Puerto Escondido. Se usó en dos sitios muy específicos. Los primeros sitios donde se utilizó el hueso de palma fueron los patios privados de las habitaciones, donde están las regaderas exteriores. Se uso para un capuchón que se usa en el exterior de las habitaciones.

La casa, que fue construida entre 2016 y 2019, fue un proyecto completo del despacho anonimus, desde el diseño arquitectónico hasta el interiorismo, pasando por el paisajismo. En los dos últimos casos, también se respetaron y emplearon los materiales de la zona.

En el caso de la decoración interior, destacan los detalles de madera de parota, la madera típica de la costa pacífica de México. Para el paisajismo de los jardines, se utilizaron en su mayoría plantas endémicas, como tortuguilla, y una parota que estaba en el terreno desde el inicio de la construcción.

Verónica González

Foto: Cortesía